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martes, 7 de junio de 2011

Atalaya del 1 de enero de 1970, pág. 32

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MINISTERIO DEL CAMPO
Vivimos en un tiempo en que muchas personas se jactan de estar al tanto de asuntos de importancia. Sin embargo, a pesar de los grandes adelantos que se han logrado en el conocimiento científico, la mayoría del la gente no se halla ahora más cerca de Dios. Al contrario, vivimos en una época en que la gran mayoría sabe muy poco acerca de Dios y sus propósitos amorosos. ¡Cuán adecuado sería que éstos se familiarizaran con Dios! (Job 22:21) Hay disponibles muchas excelentes provisiones para ayudar a las personas sinceras que desean familiarizarse con Dios. Durante el mes de enero los que ya están familiarizados con Dios invitarán a otros a aprender acerca de Sus grandiosos propósitos por medio de ofrecerles la suscripción de un año a la revista La Atalaya, junto con tres folletos, por un dólar.
¡MEJOR QUE LA FICCIÓN!
Acaba de incorporarse en el registro de los testigos de Jehová un capítulo sobresaliente en el drama histórico de su obra de predicar, en la forma del nuevo Anuario de los testigos de Jehová para 1970. Y, como siempre, las veintenas de aventuras de la vida real que contiene constituyen un relato sumamente interesante. Usted sonreirá al leer lo que sucedió cuando una niñita siguió a una misionera a la casa de una vecina que se oponía a los Testigos. Pero sentirá que se le aceleran los latidos del corazón cuando lea la experiencia de un Testigo que tuvo que compartir una celda con un cruel bandido ruso y también la de una madre que enemistó a toda su familia con su hijo menor porque éste se hizo testigo de Jehová. Pida su ejemplar. Solo 50c de dólar. También pida su calendario para 1970. Solo 25c de dólar
ESTUDIOS DE “LA ATALAYA” PARA LAS SEMANAS
11 de enero: Dios remunera a los que buscan encarecidamente. Página 8. Cánticos que se usarán: 117, 35.
18 de enero: Jehová Dios, el Oidor de la oración. Página 15. Cánticos que se usarán: 42, 87.

Atalaya del 1 de enero de 1970, págs. 31,32

Preguntas de los lectores
● ¿Por qué dice la Traducción del Nuevo Mundo “epilépticos” en Mateo 4:24, mientras que algunas traducciones dicen “lunáticos”?—P. K., EE. UU.
En la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras este versículo dice: “Y el informe acerca de él salió a toda la Siria; y le trajeron todos los que se hallaban mal, los afligidos de diversas dolencias y tormentos, los endemoniados y epilépticos y paralíticos, y los curó.”—Mat. 4:24.
La palabra griega que se traduce “epilépticos” en Mateo 4:24 y 17:15 es seleniazomai, que significa literalmente “herido por la Luna.” Muchas traducciones más antiguas de la Biblia han usado la palabra correspondiente “lunáticos,” de la palabra latina luna. Sin embargo, ¿transmite adecuadamente el significado correcto “lunáticos”? No, no lo transmite, pues los doctos concuerdan en general en que la enfermedad que se da a entender no es enajenación mental o locura, sino más bien la enfermedad crónica del sistema nervioso central que ahora se llama epilepsia Y el uso de esta palabra griega en literatura no bíblica antigua confirma este entendimiento.
En un tiempo la gente creía que “los ataques epilépticos supuestamente correspondían a las fases de la Luna.” (Word Pictures in the New Testament, por A. T. Robertson, tomo 1, pág. 37) El que ese pensamiento haya estado en boga cuando Mateo escribió su Evangelio o no, no se sabe. Sin embargo, el que él haya usado este término griego común no significa que haya pensado que la Luna causaba o empeoraba la epilepsia, así como hoy la gente no cree que la Luna causa locura cuando usa las palabras “alunado” y “lunático.”
Tomando en cuenta el significado de la palabra griega envuelta, muchas traducciones modernas usan “epilépticos” en Mateo 4:24 o en una nota al pie de la página. (Note la Biblia de Jerusalén en francés, español e inglés.) Así, el modo en que la Traducción del Nuevo Mundo vierte Mateo 4:24 refleja interés en transmitir en habla moderna el significado exacto de la Biblia.
● He oído decir que Moisés recibió la Ley en el día del Pentecostés. ¿Cómo podría haber sido eso, puesto que Éxodo 19:1 dice que los israelitas llegaron a Sinaí al tercer mes después de haber salido de Egipto?—D. S., EE. UU.
La tradición judía identifica de manera muy clara la fiesta del Pentecostés o Shabuóth con la ocasión en que Moisés recibió los Diez Mandamientos. Por ejemplo, leemos: “En el ciclo de memoria histórica judía, Shabuoth es el día del encuentro en Sinaí, cuando Dios se reveló a Moisés y al pueblo judío. Se oyó la Voz que habló los Diez Mandamientos.” (Judaism, rabino A. Hertzberg, redactor, página 118, 1961; vea también The New Jewish Encyclopedia de 1962, página 442.) La Biblia no dice específicamente que esto fue así. Sin embargo, al examinar lo que la Biblia sí dice, podemos ver que la información que presenta deja lugar para esta posibilidad.
La Pascua judía era el 14 de Nisán. Según las fiestas judías, el 15 de Nisán era sábado, y el 16 de Nisán se presentaban las primicias de la cosecha de cebada. Cincuenta días después, el 6 de Siván, los judíos celebraban la fiesta de las semanas, que también se llamaba Pentecostés. Puesto que los meses judíos eran de veintinueve y treinta días, pudiera parecer que el tercer mes después de haber salido de Egipto estaba más allá del tiempo del Pentecostés.—Lev. 23:4-17.
Pero examinemos Éxodo 19:1. Dice: “Al tercer mes después de haber salido los hijos de Israel de la tierra de Egipto, el mismo día, entraron en el desierto de Sinaí.” Note que no dice: ‘tres meses después’ que los israelitas salieron de Egipto, lo cual sería tres meses completos o alrededor de noventa días. Más bien, se incluirían partes de meses. La Pascua cae en el mes judío de Nisán (30 días). El siguiente mes es Iyar (29 días), seguido de Siván (30 días). Los judíos salieron de Egipto en Nisán, de modo que en Siván sería “al tercer mes después” de haber salido. Pero, ¿exactamente cuándo comenzó Moisés a recibir la Ley? ¿Podría ese tiempo corresponder a la fecha establecida más tarde para la celebración de la fiesta de las semanas, o Pentecostés?
Aunque los doctos no están unánimes sobre el punto, es creencia general que se da a entender el 1 de Siván por el comentario: “Al tercer mes . . . el mismo día.” Por ejemplo, el famoso comentarista judío Rashi escribió: “EL MISMO (literalmente, este) DÍA... el día de la Luna Nueva,” que sería el primero del mes. El profesor James G. Murphy escribió: “Ya que el término que se utiliza aquí denota el nuevo mes, y se indica un día preciso, ‘este día,’ podemos llegar a la conclusión segura de que se da a entender el día primero del mes.”
Antes Dios le había dicho a Moisés que adoraría en el monte Sinaí; por eso después que el pueblo acampó, “subió Moisés al Dios verdadero.” (Éxo. 3:12; 19:2, 3) Si el punto de vista expresado antes acerca de Éxodo 19:1 es correcto, esto pudo haber acontecido el 2 ó 3 de Siván. Moisés recibió un mensaje de Jehová. Enseguida llevó éste al pueblo y ellos concordaron en hacer todo lo que Dios había dicho. Finalmente, Moisés llevó las palabras del pueblo de regreso a Jehová, posiblemente el 4 de Siván. Dios le dijo a Moisés que santificara al pueblo “hoy y mañana” y “tienen que hallarse listos para el tercer día,” el cual pudiera ser el 6 de Siván.—Éxo. 19:10, 11.
En consecuencia, cuando al “tercer día” Dios dio los Diez Mandamientos, las leyes fundamentales del pacto de la Ley, eso muy bien podría corresponder exactamente con la fecha en la cual se celebró más tarde el Pentecostés.
Pudiéramos agregar que ciertas costumbres judías envuelven la creencia de que la ocasión en que se dio la Ley corresponde a la fecha del Pentecostés. Algunos judíos adornan sus casas con flores en el Pentecostés, con el propósito declarado de dar testimonio de su gozo debido a poseer la Ley. Y, según The Jewish Encyclopedia, “una costumbre popular en el Pentecostés es comer derivados de la leche y tortas de queso en honor de la Ley, que se asemeja a ‘leche y miel.’”

Atalaya del 1 de enero de 1970, pág. 30

Aprendiendo a vivir en paz
● En Papuasia se celebró una asamblea internacional de los testigos de Jehová a fines de octubre. No pudiendo conseguir un lugar adecuado, los Testigos edificaron su propia población para usarla durante la asamblea. Se reunieron 1.116 personas de muchas tribus y de treinta y una naciones. En un país bien conocido por sus matanzas tribuales, esta asamblea pacífica suministró un excelente ejemplo de cómo la Palabra de Dios cambia la vida de los que la obedecen.
Durante octubre la Asamblea Internacional “Paz en la Tierra” se reunió en Corea, el Japón, Taiwan, Hong Kong, las Filipinas y Australia, además de Papuasia, con una concurrencia combinada que ascendió al máximo de 120.403 personas que oyeron el mensaje de la Biblia sobre la paz. En estas asambleas fue muy emocionante ver que 5.573 personas se bautizaron en símbolo de su dedicación para hacer la voluntad de Jehová Dios.

Atalaya del 1 de enero de 1970, págs. 27-30

Más de medio siglo de servicio satisfaciente
Según lo relató Seth Keith
DESDE donde estaba encaramada en una silla, mientras limpiaba el ropero, mi madre arrojó una revista vieja, arrugada y descolorida por los años. “¡Toma! Quizás ésa sirva para aclarar algunas de las preguntas bíblicas que has estado haciendo. Pero no olvides que tu abuelo Killion siempre decía que la Biblia jamás podría ser entendida. Y su opinión siempre se buscaba.”
En aquel tiempo yo solo era un jovencito. En nuestro hogar de Washington, Indiana, no había verdaderos doctos bíblicos, pero yo estaba intensamente interesado en llegar a entender la Biblia. Esta publicación vieja que mi madre había sacado de las cosas acumuladas a través de los años fue como una luz tenue que habría de brillar con incremento constante en mi vida. Era un número temprano de la revista Zion’s Watch Tower and Herald of Christ’s Presence (La Atalaya).
En 1911 me llegó por medio de un señor que se llamaba Fred Parker un ejemplar del People’s Pulpit y un ejemplar de The Bible Students Monthly, ambos publicados por los Estudiantes de la Biblia, como se conocía entonces a los testigos de Jehová. Una hoja hablaba acerca de la condición de los muertos y la otra insinuaba que la segunda venida de Cristo Jesús estaba por realizarse.
Cuando un señor de nuestro vecindario fue muerto accidentalmente el día después de haber rechazado la invitación de ingresar en la Iglesia Metodista, el predicador dio por sentado que éste había ido a dar a un infierno ardiente, y usó el funeral como oportunidad para recordar a todos el calor que hacía en el infierno. En una discusión posterior el ministro auxiliar citó del Infierno de Dante para apoyar esta doctrina. Eso me disgustó, y desde entonces ya no tuve confianza en la iglesia. En casa yo seguía haciendo surgir la cuestión acerca de la condición de los muertos, hasta que mi hermana buscó de nuevo aquella revista vieja así como los otros papeles de los Estudiantes de la Biblia. En ellos encontramos anunciados seis tomos de los Estudios de las Escrituras y la revista La Atalaya. Los mandamos pedir inmediatamente.
Yo trabajaba en la granja de día y por algún tiempo estudié la Biblia hasta muy de noche. ¡Cuánto me emocioné al averiguar que los propósitos de Dios armonizaban tan bellamente con la verdad y la justicia, así como sus creaciones visibles son fuente de placer para los hombres y las mujeres humildes! Al mismo tiempo me estaba dando cuenta de la gran blasfemia, la deshonra que eran para el nombre de Dios las ridículas enseñanzas tradicionales de la religión supersticiosa. Por supuesto, seguía hablando de las cosas que aprendía, y los vecinos sugirieron que yo estaba perdiendo el juicio. Mi punto de vista era que todo el que pierde su propio juicio y consigue el juicio del Señor sobre cualquier tema va más a la cabeza.
Entretanto me encontré con Fred Parker de nuevo, y asistí con él a la exhibición del “Foto-Drama de la Creación,” una explicación de los propósitos de Dios por medio de transparencias y películas. Entonces nos pusimos a distribuir tratados bíblicos. Especialmente en cualquier lugar donde había una reunión grande de personas echábamos tratados en los autos y en los carruajes tirados por caballos. En 1915 asistí a una asamblea pequeña y tuve el privilegio de conocer y escuchar al pastor Russell, el primer presidente de la Sociedad Watch Tower. Verdaderamente era impresionante el denuedo con que ponía al descubierto los errores religiosos, abogando por quitar todo el cascajo tradicional de sobre el propio Libro de Dios.
EMPRENDIENDO SERVICIO ACTIVO
El año de 1916 fue memorable para mí. A principios de ese año el pastor Russell pronunció un discurso en nuestra ciudad natal y más tarde me invitó a emprender el servicio de repartidor, el servicio de tiempo cabal de repartir Biblias y literatura bíblica, que más tarde se conoció como “servicio de precursor.” El 10 de junio de ese año simbolicé mi dedicación a Dios bautizándome. Emprendí este trabajo de repartidor con un hombre de más experiencia, primero en las cercanías del condado donde yo vivía, después en la región de cobre al norte de Michigan.
Al año siguiente mi compañero y yo fuimos arrestados en Princeton, Indiana. Las autoridades católicas romanas estaban empeñadas en detener la distribución del libro The Finished Mystery. Después de cinco días y cuatro noches el sheriff nos soltó, pues no había ninguna evidencia contra nosotros ni órdenes para nuestro arresto. Entonces, con mi compañero, tuvimos el trabajo de distribuir la hoja Núm. 3 de Kingdom News sobre el tema “Dos grandes batallas en furia,” en la zona de Harrisburgo, Illinois. Eso causó tremenda conmoción. De hecho, más tarde nos enteramos de que la policía estaba esperando para aprehender a dos hombres en la estación del ferrocarril. Sucedió que llegamos tarde, y mi compañero me dijo que saltara a la parte de atrás del tren mientras él compraba nuestros boletos. De modo que la policía no vio a dos hombres juntos.
En una ocasión fuimos a Evansville a oír un discurso por Hugo Riemer, uno de los representantes viajeros de la Sociedad. Él nos dijo que la Sociedad había tenido unos 300 repartidores, pero que todos salvo 56 de ellos habían renunciado. “De modo que sigan adelante y el Señor los bendecirá,” nos dijo. Y eso fue lo que hicimos. Viajamos grandes distancias y en muchos estados, incluso Indiana, Illinois, Kentucky, Arkansas, Texas, Luisiana, Arizona y Nuevo México. Hasta tratamos, sin éxito, de entrar en el país de México.
EN LO MÁS REÑIDO DEL COMBATE
Hoy pocas personas se dan cuenta de la lucha que tuvo que librarse en aquellos días para mantener el derecho de predicar el mensaje de la Biblia. La famosa conferencia de J. F. Rutherford “El mundo ha terminado, millones que ahora viven no morirán jamás,” pareció el preludio de tiempos muy emocionantes, especialmente para los repartidores. Mi compañero y yo tuvimos el gozo de poder trabajar hasta el fin de la I Guerra Mundial. Imagínese el gozo que obtuvimos, también, de las asambleas maravillosas e inspiradoras de esperanza que se celebraron en Cedar Point, Ohio, en 1919 y 1922. ¡Jamás olvidaré la llamada para anunciar el Reino y el celo de la muchedumbre congregada!
Muchos fueron los medios que utilizamos para efectuar la predicación del Reino. A menudo caminábamos; utilizamos bicicletas hasta aproximadamente 1922, y después de eso empezamos a usar autos. Me acuerdo de un viejo carro-casa que utilizábamos; le dimos ese nombre porque arreglamos los asientos de tal manera que podíamos convertirlos en camas. Usábamos el fonógrafo para tocar sermones bíblicos a la gente, y luego vino la máquina eléctrica para tocar discos grabados de cuarenta y un centímetros por sistema sonoro.
Una vez, al trabajar en Harrisburgo, Arkansas, mientras iba por la calle ofreciendo literatura a los amos de casa un señor me preguntó si yo era Estudiante de la Biblia. Al responderle afirmativamente pareció emocionarse mucho, y me preguntó si tenía el libro Enemigos. Le dije que tenía uno en el auto, y mientras caminábamos prorrumpió: “¡Vea aquella aguja alta allí! Esa es la iglesia bautista, y yo predico allí. Soy funcionario de la ley. Cuando estuve en Luisiana, nosotros los de la Legión Americana destruimos las casas de cuarenta testigos de Jehová.”
Diciendo eso, me llevó a la cárcel y me metió en una celda que tenía solo un pedazo de metal por litera y dos frazadas. Yo estaba cansado y pronto me quedé profundamente dormido de todas maneras. Sucedió que era la Víspera de Navidad, y a eso de las 10:00 p.m. se llenó la cárcel de borrachos. Durante la noche desperté debido a un hombre que gritaba y lloraba. Padecía de delírium tremens. ¡Qué alivio sentí cuando, por la mañana, me llevaron al sheriff y me soltaron después de interrogarme!
Mientras servía en las regiones cálidas y húmedas de Arkansas, enfermé. El doctor dijo que lo que tenía era tuberculosis cohibida y recomendó que me mudara a la parte occidental de Texas. Allí disfruté de muchas ocasiones emocionantes, pues la cuestión del saludo a la bandera había excitado a la gente y se hallaban en cierto estado de frenesí. En Menard, Texas, recuerdo que dos hombres frenéticos lograron encarcelarme y fui condenado a pagar una multa de 200 dólares y los gastos. Se hicieron arreglos para que uno de mis amigos fuera a San Ángelo y obtuviera una fianza para mí. Sin embargo, cuando la trajo de regreso los funcionarios dijeron que solo la aceptarían después que yo pagara mi multa. Les dije que me quedaría allí antes de pagar una multa injusta. Sin embargo, mi amigo bien intencionado hizo un arreglo con ellos para descartar la multa de 200 dólares si yo únicamente pagaba los gastos.
Mi salud iba empeorando en ese tiempo, de modo que los amigos me persuadieron a ir a un sanatorio para un examen. Al hacerme el examen resultó que yo era un caso demasiado crónico para ellos. Alegaron que no aceptarían a nadie de más de sesenta años de edad. Cuando les indiqué que yo solo tenía cincuenta y nueve no les importó. De cualquier manera, decidí ir y vivir al aire libre ese invierno.
En el otoño de 1944, la Sociedad Watch Tower me asignó a Pecos, Texas. A los predicadores locales no les gustó que yo predicara acerca del reino de Dios y excitaron a las autoridades. En total se me debe haber arrestado seis veces en la zona de Pecos. Trataron de hacerme decir que yo estaba vendiendo literatura. Rehusé, puesto que se trataba de aceptar contribuciones pequeñas que de ninguna manera reflejaban el valor completo de la literatura bíblica que dejábamos con la gente. En el segundo arresto una anciana, ella misma también Testigo, se levantó de su lecho de enferma y viajó en auto sesenta kilómetros para sacarnos con fianza.
Durante todas estas experiencias fue verdaderamente maravilloso el sentido de satisfacción que experimentábamos. Sabíamos que estábamos haciendo el mayor esfuerzo posible por servir a Jehová Dios y promover el estudio de la Biblia con su mensaje de esperanza. Nos regocijábamos de ser contados dignos de sufrir por causa de la justicia.—1 Ped. 2:19, 20.
Funcionarios despóticos mostraban su prejuicio y su odio a cualesquiera que demandaran sus derechos ordinarios como ciudadanos. Cuando fuimos a predicar en Tombstone, Arizona, por ejemplo, se nos dijo que si pagábamos una cuota de tres dólares por una licencia todo estaría bien. Por supuesto, rehusamos, puesto que nuestra obra en ningún sentido era comercial. La tercera vez que nos presentamos ante cierto juez, nos dijo que éramos peores que cualesquier criminales y asesinos. ¿No le parece extraño este lenguaje cuando se considera que se dirigió a personas cuyo único delito era predicar las buenas nuevas del reino de Dios?
Recuerdo que en una población me arrestaron simplemente porque pregunté la dirección de un Testigo que vivía allí. El alguacil me dijo que me arrestaría cada vez que me presentara en su población. Esperaba que tan pronto como yo fuera puesto en libertad abandonaría el distrito. Pero quedó desilusionado. Hizo que me impusieran una multa, y cuando rehusé pagar la multa, entonces fui echado en una celda asquerosa. Unos cuantos días después entró el sheriff y dijo que si me salía del condado me soltarían. Le recordé que había sido encarcelado ilegalmente y le dije que jamás saldría bajo tales condiciones. Finalmente me dejó salir, sin condiciones.
CAUSA DE SATISFACCIÓN, DE GOZO
Todas aquellas experiencias fueron fuentes de intensa satisfacción, sí, hasta de gozo, en aquel tiempo, pues, ¿no se les advirtió a los seguidores de Jesús que si seguían la dirección de su Amo recibirían el mismo trato que él recibió? (Juan 17:14) Y, por supuesto, todo el maltrato que recibíamos no era nada en comparación con el gozo de que disfrutábamos cuando personas humildes respondían al mensaje que les llevábamos y mostraban su aprecio al extendernos ‘el vaso de agua fría’ que menciona el Señor Jesús. (Mat. 10:42) Y siempre fue conmovedor notar las evidencias de que el Rey entronizado escogido por Dios ya estaba efectuando su magnífica obra de separación, y meditar en el hecho de que éramos instrumentos humildes en su mano.—Mat. 25:31-33.
Es verdad que la edad ha reducido grandemente mi habilidad física. Ahora tengo más de ochenta y seis años. Y si permito que mi mente piense detenidamente en esto puedo desanimarme bastante. Pero me consuelo con el conocimiento de que nuestro Padre celestial nos conoce mejor que nosotros mismos. Él conoce nuestras dolencias, y conoce el anhelo que tenemos de poder servir de alguna manera pequeña en el interés de su Reino; quizás de poder animar a alguien que esté físicamente mejor capacitado para predicar y enseñar hoy día. Y Jehová es bueno para con sus siervos. ¡Vea cómo ha levantado una multitud de proclamadores del Reino para intensificar la testificación entre las naciones en estos “últimos días”! ¡Cuán satisfaciente es saber que estamos en los días del cumplimiento de la profecía: “El pequeño mismo llegará a ser mil, y el chico una nación poderosa. Yo mismo, Jehová, lo aceleraré a su propio tiempo”!—Isa. 60:22.
(Algún tiempo después de este relato, Seth Keith terminó su derrotero terrestre confiando en que ‘las cosas que hizo irían junto con él,’ porque tenía la esperanza de participar con Cristo en el reino celestial.—Rev. 14:13.)

Atalaya del 1 de enero de 1970, págs. 23-26

Guárdese de “excesos con vino”
VINO... ¡qué maravilloso don de parte de nuestro Creador, Jehová Dios! Él fue quien hizo las deliciosas uvas y otras frutas, sí, las hizo de modo que casi revientan de dulzura cuando están maduras, y combinó en ellas ésteres y ácidos para aroma, sabor y perfume. Jehová Dios también estableció las leyes de la química mediante las cuales estos azúcares de las frutas pueden ser desintegrados por fermentación en alcohol. Además de eso, Jehová hizo los microorganismos que se llaman levaduras, tan necesarios como catalizadores en el proceso de la fermentación, y hasta revistió el hollejo de las uvas maduras con el polvo fino de estas células de levadura. ¡Verdaderamente todo el ciclo, desde la fruta hasta un vino añejo, refleja la sabiduría y benignidad de nuestro magnífico Creador!
Sin embargo, si nosotros en cambio mostramos sabiduría semejante prestaremos atención a las instrucciones de Jehová sobre cómo se debe usar esta bebida selecta, para no abusar de ella. Esto significa que nos guardaremos del uso excesivo y abusivo del vino. (1 Ped. 4:3) También hará aumentar nuestro aprecio de este producto singular de la vid el tener un poco de información básica sobre la historia y los usos del vino.
HISTORIA BÍBLICA DE ESTA BEBIDA ÚTIL
La historia registrada de la elaboración del vino tiene más de cuatro mil trescientos años, y el relato más antiguo nos dice que Noé plantó una viña después del Diluvio e hizo vino de sus uvas. (Gén. 9:20, 21) Desde los tiempos más tempranos esta bebida se ha usado a la hora de las comidas. (Gén. 27:25; Ecl. 9:7) El vino, el pan y otros alimentos a menudo se mencionan juntos. (1 Sam. 16:20; Cant. de Cant. 5:1; Isa. 22:13; 55:1) Melquisedec puso “pan y vino” delante de Abrahán. (Gén. 14:18-20) Jesús bebió vino con sus comidas cuando estaba disponible.—Mat. 11:19; Luc. 7:34.
El vino constituía una parte muy importante de las celebraciones especiales... banquetes (Est. 1:7; 5:6; 7:2, 7, 8; Dan. 5:1, 2, 4), banquetes de bodas (Juan 2:3, 9, 10; 4:46), y otras festividades. (1 Cró. 12:39, 40; Job 1:13, 18) Las proveedurías reales estaban abastecidas de vinos (1 Cró. 27:27; 2 Cró. 11:11); el rey Salomón tenía su “casa del vino” (Cant. de Cant. 2:4); era la bebida que acostumbraban tener reyes y gobernadores. (Neh. 2:1; 5:15, 18; Dan. 1:5, 8, 16) Los viajeros lo incluían a menudo en sus provisiones para el viaje.—Jos. 9:4, 13; Jue. 19:19.
Esta es una bebida que se puede guardar por años, que hasta mejora en calidad con los años, haciéndose más suave, más doncel. En realidad, es la única bebida que mejora después de ser embotellada. Por esta razón, y debido a su uso extenso, el vino llegó a ser un artículo de comercio (Neh. 13:15), y el “vino de Helbón” (preferido por los reyes de Persia) y el “vino del Líbano” fueron particularmente famosos.—Eze. 27:18; Ose. 14:7.
Salomón usó vino como medio de paga por materiales que se usaron en la construcción del templo. (2 Cró. 2:8-10, 15) Se consideraba un excelente regalo para los superiores de uno (1 Sam. 25:18; 2 Sam. 16:1, 2), y se incluía en la contribución del décimo que se daba para sostener a los sacerdotes y levitas. (Deu. 18:3, 4; 2 Cró. 31:4, 5; Neh. 10:37, 39; 13:5, 12) Adecuadamente, el vino estaba entre las cosas selectas que se le ofrecían a Jehová cuando se le hacían sacrificios en adoración. (Éxo. 29:38, 40; Lev. 23:13; Núm. 15:5, 7, 10; 28:14; 1 Sam. 1:24; 10:3; Ose. 9:4) Sin embargo, al ofrecerlo no se imitaba la adoración pagana de Dionisos (Baco) y el derrame de libaciones a otros dioses.—Deu. 32:37, 38; Isa. 57:6; 65:11; Jer. 7:18; 19:13.
El vino al principio no era parte de la cena de la Pascua, sino que se agregó después, quizás después que los israelitas regresaron del destierro en Babilonia. Por lo tanto estaba en la mesa cuando Jesús celebró por última vez la Pascua con los doce apóstoles, y a él le fue conveniente usarlo al instituir el memorial de su muerte. La roja “sangre de uvas” fue una representación adecuada de la propia sangre de sacrificio de Jesús derramada a favor de la humanidad. En aquella ocasión Jesús se refirió al vino como “este producto de la vid,” y dado que esto era posiblemente siete meses después de la cosecha de las uvas, no puede haber duda de que era zumo fermentado de la vid.—Gén. 49:11; Mat. 26:18, 27-29.
Como informó el médico Lucas, el vino tenía cierto valor medicinal como antiséptico y desinfectante ligero. (Luc. 10:34) De modo que ésta es una bebida que tiene valor medicinal y también sabor agradable. La Biblia lo recomienda como remedio curativo en casos de ciertos trastornos intestinales ocasionados por beber agua mala. Se observaba que la gente que bebía vino no padecía de enfermedades asociadas con el agua contaminada. Por consiguiente, Pablo aconsejó a Timoteo: “Ya no bebas agua, sino usa un poco de vino a causa de tu estómago y de tus frecuentes casos de enfermedad.” (1 Tim. 5:23) El hecho de que éste fue consejo médico sano lo apoya esto que escribió el Dr. Salvatore P. Lucia, profesor de medicina de la Escuela de Medicina de la Universidad de California:
“El vino es la más antigua bebida dietética y el más importante agente medicinal en uso continuo a través de la historia de la humanidad. . . . En realidad, pocas otras sustancias disponibles al hombre se han recomendado tan extensamente por sus facultades curativas como los vinos.”
Respecto a su eficacia para combatir diversos males intestinales esta misma autoridad dice:
“El vino se usa extensamente en el tratamiento de las enfermedades del sistema digestivo. Se ha descubierto que es particularmente provechoso en la anorexia, la hipoclorhidria sin gastritis y la dispepsia hiposténica. La insuficiencia hepática secundaria responde favorablemente al vino blanco de mesa seco no adulterado. El contenido de tanino y las propiedades antisépticas ligeras del vino lo hacen valioso en el tratamiento del cólico intestinal, la colitis mucosa, el estreñimiento espasmódico, la diarrea y muchas enfermedades infecciosas del sistema gastrointestinal.”—Wine as Food and Medicine, págs. 5, 58.
Por lo antedicho es evidente que el vino realmente es uno de los dones maravillosos que están incluidos entre las otras bendiciones terrestres de Jehová para la humanidad. El vino “regocija a Dios y a hombres”; “regocija el corazón del hombre mortal”; pone el corazón en “humor alegre.” (Jue. 9:13; Sal. 104:15; Est. 1:10; 2 Sam. 13:28; Ecl. 2:3; 10:19; Zac. 10:7) Por consiguiente, Daniel cuando estuvo de duelo no bebió vino. (Dan. 10:2, 3) Un abastecimiento abundante de vino, simbolizado por la “vid” en la expresión que se repite tan a menudo ‘sentados bajo su propia vid y su propia higuera,’ denota prosperidad y seguridad bajo la administración justa de Jehová. (1 Rey. 4:25; 2 Rey. 18:31; Isa. 36:16; Miq. 4:4; Zac. 3:10) El vino también se incluye en las ‘bendiciones de la restauración’ prometidas por Jehová. (Joel 3:18; Amós 9:13, 14; Zac. 9:17) Sin embargo, dichas bendiciones dependen de la fidelidad a Jehová y de la obediencia estricta a sus requisitos justos. La desobediencia significa lo contrario: calamidad y desolación con poco o ningún vino.—Deu. 28:39; Isa. 24:7-11; Amós 5:11; Miq. 6:15; Sof. 1:13; Ageo 1:11.
GUÁRDESE DE LA BORRACHERA
La moderación en todo es un principio bíblico. Ni siquiera la miel está exceptuada... en moderación es buena; el comer demasiado de ella es perjudicial. (Pro. 25:27) Lo mismo aplica a los dones de Jehová de vino y otras bebidas alcohólicas. Estos también tienen que usarse como él lo manda. El beber en demasía y el desatender los principios bíblicos al usar estas provisiones trae la desaprobación de Jehová y lleva a libertinaje y muerte. La Biblia se expresa muy enfáticamente sobre este asunto, tanto en sus preceptos como en sus ejemplos.—Pro. 23:29-31.
El vino y el uso apropiado de él no se censuran, pero la Biblia prohíbe la borrachera y condena la falta de gobierno de uno mismo. “¡Ay de los que están levantándose muy de mañana para buscar solo licor embriagante, que van quedándose hasta tarde en la oscuridad nocturna de modo que el vino mismo los inflama!” (Isa. 5:11) “¿Quién tiene el ¡ay!? ¿Quién tiene desasosiego? ¿Quién tiene contiendas? ¿Quién tiene preocupación? ¿Quién tiene heridas sin causa? ¿Quién tiene deslustre de ojos? Los que se quedan largo tiempo con el vino, los que entran en busca de vino mezclado.” (Pro. 23:29, 30) “No llegues a estar entre los que beben vino en exceso,” pues un exceso de alcohol causa “pobreza,” “adormecimiento,” ‘quita el buen motivo,’ causa “furia,” hace que uno ‘holgazanee,’ o que cause ‘alboroto.’—Pro. 23:20, 21; Ose. 4:11; 7:5, 14; Zac. 9:15.
Aunque cantidades moderadas de vino son provechosas como alimento y medicina, cantidades excesivas producen una condición de borrachera en la que uno queda vencido y pierde el control de la mente y el cuerpo. (Sal. 60:3; 78:65; Jer. 23:9; Joel 1:5) Los excesos, escribió el sabio, son ‘justamente como mordida de serpiente, justamente como veneno de víbora,’ y causan cirrosis del hígado y delírium tremens mental, aun hasta el grado de matar al borracho. (Pro. 23:32) La persona que le tiene un amor insaciable al vino de seguro también viene a parar en pobreza, pues no puede trabajar, al no ser confiable.—Pro. 21:17.
La Biblia también nos provee ejemplos que nos advierten contra el uso incorrecto del vino y otras bebidas alcohólicas. Parece que Noé inadvertidamente se embriagó, lo cual a su vez llevó a que tuvieran lugar graves actos indecorosos. (Gén. 9:20-27) Habiéndosele emborrachado con vino, Lot no supo, cuando ello aconteció, que había engendrado los hijos de sus dos hijas. (Gén. 19:32-38) De los “borrachos de Efraín” se dice que “se han extraviado en su ver, han trastabillado en cuanto a decisión.” (Isa. 28:1, 7) Nabal fue un ejemplo de un borrachín que ‘no servía para nada’ con poco o nada de gobierno de sí mismo.—1 Sam. 25:25, 36.
LOS CRISTIANOS ESPECIALMENTE DEBEN TENER CUIDADO
El borracho se inclina a ser alborotador, desenfrenado, ruidoso y ridículo en sus acciones. (Sal. 107:27; Pro. 20:1; Isa. 19:14) En consecuencia, la práctica de la borrachera no se puede tolerar en la congregación cristiana. Por lo tanto, los individuos que ingresan en la congregación cristiana dejan a un lado las “obras de la carne,” incluso “borracheras, diversiones estrepitosas y cosas semejantes,” sabiendo muy bien que ‘los borrachos no heredarán el reino de Dios.’ (Gál. 5:19-21; 1 Cor. 6:10) “Porque basta el tiempo que ha pasado,” escribe el apóstol Pedro a los cristianos, “para que ustedes hayan obrado la voluntad de las naciones cuando procedían en hechos de conducta relajada, lujurias, excesos con vino, diversiones estrepitosas, partidas de beber.” (1 Ped. 4:3) “No anden emborrachándose con vino, en lo cual hay disolución,” es el mandato. (Efe. 5:18) Moderación y juicio sano se requieren de todos los que son de la congregación... de los superintendentes, de los siervos ministeriales, de los hombres y mujeres ancianos así como de los más jóvenes.—1 Tim. 3:1-3, 8; Tito 1:6, 7; 2:2-4, 6.
Contrario a las opiniones erróneas de algunos, los licores alcohólicos no son estimulantes para la mente, sino que en realidad son sedantes y deprimentes del sistema nervioso central. “Den ustedes licor embriagante al que está a punto de perecer y vino a los que están amargados de alma,” no como un estimulante de la mente para hacerlos más conscientes de su dolor, sino más bien, para que olviden sus dificultades. (Pro. 31:6, 7) La antigua costumbre de dar a los criminales vino con narcótico para embotar el dolor de la ejecución quizás explique por qué los soldados romanos le ofrecieron vino con narcótico a Jesús cuando lo iban a fijar en el madero.—Mar. 15:23.
Debido a que las bebidas alcohólicas son deprimentes Jehová les prohibió a los sacerdotes y levitas tomarlas, cuando estuvieran en servicio en el tabernáculo o templo, aun en pequeñas cantidades, bajo pena de muerte. (Lev. 10:9; Eze. 44:21) Cuando no estaban en servicio podían beber con moderación. (1 Cró. 9:29) También era disposición reglamentaria divina que los nazareos que estaban bajo voto no bebieran alcohol. (Núm. 6:2-4, 13-20; Amós 2:12) Debido a que Sansón habría de ser nazareo desde que naciera, a su madre ni siquiera se le permitió beber vino o licor durante su preñez. (Jue. 13:4, 5, 7, 14) Cuando desempeñan su cargo, “no es para los reyes beber vino ni para los funcionarios encumbrados decir: ‘¿Dónde hay licor embriagante?’” para que no ‘se olviden de lo que está decretado y perviertan la causa de cualquiera de los hijos de la aflicción.’ (Pro. 31:4, 5) De modo semejante, como ya se mencionó, los siervos ministeriales de la congregación cristiana “igualmente deben ser serios, . . . no dados mucho vino.”—1 Tim. 3:8, 9.
¿HAY QUE ABSTENERSE POR COMPLETO?
Sí, a veces. Se dice que el alcoholismo es una enfermedad en la que la víctima siente un constante apremio por tomar bebidas alcohólicas y que éste es más fuerte que su fuerza de voluntad para desistir de ello. Las personas que son afectadas así deben abstenerse por completo para que el impulso a los excesos no las venza. Hay otros casos en que el beber alcohol, aun en cantidades pequeñas, es desacertado y perjudicial para la salud de uno. También hay ocasiones en que uno debe abstenerse de beber licores embriagantes para no ser causa de tropiezo para otros, por amor y consideración a la conciencia de otros, como declaró el apóstol Pablo (Rom. 14:21) Recuerde, las “expresiones de cariño son mejores que el vino.” (Cant. de Cant. 1:2, 4; 4:10) Después de todo, las bebidas alcohólicas no son una necesidad. Durante cuarenta años los israelitas no bebieron vino ni bebida espirituosa. (Deu. 29:5, 6) Después de haberse abstenido de beber vino durante casi 300 años los recabitas fueron elogiados por su fidelidad. (Jer. 35:2-19) La abstinencia mientras llevaron la vida de nazareos no restó de la salud y fuerza ya fuera del hombre fuerte Sansón ni del robusto Juan el Bautista.—Núm. 6:1-4; Jue. 16:17; Mat. 11:18; Luc. 1:15; 7:33.
De modo que si a usted le es mejor abstenerse, enhorabuena. Pero si usted puede disfrutar de este don bueno procedente de Jehová, hágalo en ocasiones y lugares apropiados y de acuerdo con las leyes divinas de moderación.

Atalaya del 1 de enero de 1970, pág. 22

Conquista de Israel por Asiria
LA Biblia registra la conquista de Israel por Asiria. El rey asirio Pul, más comúnmente llamado Tiglat-piléser, vino contra Israel por lo menos dos veces algunos años antes de que Israel por fin quedara completamente vencido por Asiria en 740 a. de la E.C. La Biblia habla de la primera de estas invasiones:
“Pul [Tiglat-piléser] el rey de Asiria entró en el país. En consecuencia, Menahén [rey de Israel] le dio a Pul mil talentos de plata . . . Con esto el rey de Asiria se volvió atrás, y no se quedó allí en el país.”—2 Rey. 15:19, 20.
Unos cuantos años después Peka mató al hijo de Menahén, que había sucedido a éste en el trono, y Peka llegó a ser rey de Israel. La Biblia entonces relata la segunda invasión por este mismo rey asirio, esta vez en los días del rey Peka: “Tiglat-piléser el rey de Asiria entró y procedió a tomar a Ijón y Abel-bet-maaca y Janoa y Quedes y Hazor y Galaad y Galilea, toda la tierra de Neftalí, y a llevárselos al destierro en Asiria. Por fin Oseas hijo de Ela formó una conspiración contra Peka hijo de Remalías y lo derribó y le dio muerte; y empezó a reinar en lugar de él.”—2 Rey. 15:29, 30.
Es interesante que en los escritos del rey asirio Tiglat-piléser, que han quedado al descubierto gracias a hallazgos arqueológicos, él habla acerca de estos mismísimos sucesos registrados en la Biblia. Por ejemplo, en un documento escribió: “Recibí tributo de Kushtashpi de Comagene, Rezon de Damasco, Menahén de Samaria . . . ” Y en otro documento dijo: “Derrocaron a su rey Peka y yo puse a Oseas como rey sobre ellos.”

Atalaya del 1 de enero de 1970, págs. 15-22

Jehová Dios, el Oidor de la oración
DAVID fue un hombre de fe que buscó encarecidamente a Dios. Fue remunerado ricamente en su búsqueda. En su juventud fue ungido por Samuel, bajo la dirección de Dios, para ser el futuro rey de Israel, pues fue a quien Jehová halló “agradable a su corazón.” No mucho después, en el bien conocido encuentro con el gigante filisteo, Goliat, David le demostró su fe y devoción fuertes a Jehová en acción. Aun más temprano, siendo un pastorcillo, había demostrado ese mismo espíritu al matar a un león y un oso cuando rescató las ovejas de su padre de la mismísima boca de aquellas feroces criaturas. David tenía buenos antecedentes, y podemos aprender mucho de él.—1 Sam. 13:14; 16:11-13; 17:34-36, 45-47.
2 Cuando David finalmente llegó al trono y capturó a Jerusalén, que estaba en poder de los jebuseos, y en particular la “fortaleza de Sion,” estableció su trono en aquella ciudad. En la primera oportunidad, David subió el Arca sagrada con gran regocijo a Sion. Reconoció que representaba la presencia de Jehová, que era el “arca del Dios verdadero, donde se invoca un nombre, el nombre de Jehová de los ejércitos, que se sienta sobre los querubines.”—2 Sam. 5:5-7; 6:2.
3 Sin embargo, David no quedó satisfecho con eso. Como dijo más tarde en una ocasión: “Estaba junto a mi corazón el edificar una casa de descanso para el arca del pacto de Jehová y como banquillo de los pies de nuestro Dios.” Aunque no se le permitió edificar esta casa, o templo, puesto que había derramado mucha sangre en guerra, no obstante Jehová permitió que David efectuara mucho de lo requerido para realizar el deseo de su corazón. En preparación, reunió una cantidad inmensa de los materiales de construcción que se necesitaban, algunos de ellos a gran costo para él mismo. Como dijo él: “Conforme a todo mi poder he preparado para la casa de mi Dios . . . [y] todavía hay una propiedad especial mía, oro y plata; la doy en efecto a la casa de mi Dios además de todo lo que he preparado para la casa santa.”—1 Cró. 28:2, 3; 29:2, 3.
4 Finalmente, David bendijo a Jehová delante de toda la congregación en oración, con lenguaje de la mayor dignidad y reverencia. Es muy interesante notar cuán estrechamente paralelos corren sus pensamientos con los puntos principales abarcados en lo que se conoce como el padrenuestro. (Mat. 6:9-13) Por considerarlo de primera importancia, David ensalza y santifica el nombre de Dios, atribuyéndole “la grandeza y el poderío y la hermosura y la excelencia y la dignidad . . . estamos dándote las gracias y alabando tu hermoso nombre.” Dando énfasis a la importancia del reino de Dios y de que se haga la voluntad de Dios en el cielo y en la Tierra, ora: “Porque todo lo que hay en los cielos y en la tierra es tuyo. Tuyo es el reino, oh Jehová, El que también te alzas como cabeza sobre todo. . . . tú lo estás dominando todo.” Tal como en el padrenuestro viene después la petición de que se suministren las necesidades personales y la petición de perdón de pecados, así mismo David pasa a reconocer de parte de él y de todo el pueblo su dependencia completa en las provisiones de Jehová y su propia indignidad personal. Finalmente, David expresa la esencia del espíritu de dedicación y devoción de toda alma con estas palabras: “Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificarte una casa para tu santo nombre, de tu mano es, y a ti todo ello pertenece.”—1 Cró. 29:10-16.
5 La casa de Dios y la ciudad de Dios, éstas fueron manifiestamente las dos cosas predominantes en la mente de David y en las que estaba el afecto de su corazón. Su identificación estrecha con ellas lo ayudó grandemente y lo guió en sus oraciones. Un ejemplo excelente de esto se ve en el Salmo 122, que recomendamos que usted lea. Toda línea habla de su deseo vehemente, en compañía con otros, de adorar y “dar gracias al nombre de Jehová” en la casa de Jehová, situada “dentro de tus puertas, oh Jerusalén . . . ciudad que ha sido bien trabada en unidad.” Especialmente pide a su pueblo que ore por “la paz de Jerusalén.” ¿Por qué? En parte, como dice él, “por amor de mis hermanos y mis compañeros ciertamente hablaré ahora: ‘Haya paz dentro de ti.’” Pero más importante: “Por amor de la casa de Jehová nuestro Dios ciertamente seguiré buscando el bien para ti.”
6 En armonía con nuestro tema, note también las palabras de David registradas en el Salmo 65. Muestran que la adoración se puede expresar a modo de contraste, pues él ora: “Para ti hay alabanza —silencio—, oh Dios, en Sion; y a ti se pagará el voto.” Luego dice: “Oh Oidor de la oración, aun a ti vendrá gente de toda carne.” ¿Significa esto un acercamiento incondicional, que podemos hallar a Dios en todas partes, en cualquier lugar, como algunos creen? De ninguna manera. Note lo que David enseguida dijo por inspiración: “Feliz es aquel a quien tú escoges y haces que se acerque, para que resida en tus patios. Ciertamente quedará satisfecho con lo bueno de tu casa, el lugar santo de tu templo.”—Sal. 65:1-4.
7 Sin embargo, notamos que David no dijo que solo su propio pueblo, los israelitas, podían acercarse a Dios. Él definidamente dijo que a Jehová, el “Oidor de la oración, aun a ti vendrá gente de toda carne.” ¡Qué benévola invitación se denota en estas palabras! En estrecha armonía con esto, ¡cuán atrayentes y definidas son las palabras registradas por Isaías: “Y los extranjeros que se han unido a Jehová para ministrarle y para amar el nombre de Jehová, a fin de llegar a ser siervos de él . . . yo también ciertamente los traeré a mi santa montaña [Sion] y los haré regocijarse dentro de mi casa de oración . . . Porque mi propia casa será llamada hasta casa de oración para todos los pueblos”!—Isa. 56:6, 7; vea también 2 Crónicas 6:32, 33.
8 ¿Se ve usted mismo como uno de estos “extranjeros,” es decir, no como israelita espiritual con la esperanza celestial, sin embargo regocijándose por llegar a conocer a Jehová y amarlo y servirle? ¿Ha respondido usted a la invitación de participar con otros adoradores sinceros y venir a la casa de oración de Jehová? Aun los del Israel espiritual tuvieron que ser reunidos así, pues durante el período de la I Guerra Mundial incurrieron en la cólera de Jehová y cayeron en una condición de estar enfermizos y dispersos. Mas Jehová, en su gran misericordia, los restauró a su favor, además de hacer accesible el camino para que una grande muchedumbre de personas semejantes a ovejas fuera reunida en unión estrecha con el resto del Israel espiritual. La profecía de Isaías, al seguir, confirma esto muy claramente, diciendo: “La expresión del Señor Jehová, que está juntando a los dispersos de Israel, es: ‘Le juntaré otros a él además de los suyos ya juntados.’”—Isa. 56:8; vea también Isaías 12:1; Revelación 7:13-15.
9 El hecho de que David sabía orar lo prueban abundantemente sus muchos salmos. Pero, ¿quién le enseñó? Debe haber respondido bien a la instrucción y entrenamiento de sus padres. Ellos obedecieron el mandamiento dado por medio de Moisés, de “amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y toda tu alma y toda tu fuerza vital. Y estas palabras que te estoy mandando hoy tienen que resultar estar sobre tu corazón; y tienes que inculcarlas en tu hijo” a todo tiempo. (Deu. 6:4-7) Así David aprendió a apreciar los requisitos principales de primero embeber conocimiento exacto de una fuente confiable, la Palabra escrita de Dios, y cumplir con ellos. Puesto que era enseñable y tenía la condición correcta de corazón, este conocimiento y entendimiento fortalecieron su fe, que, como hemos visto, no fue tardo en demostrar desde su juventud temprana en adelante. Junto con su fe, se formó en él un gran amor y una gran lealtad a Jehová, que nada podría quebrantar, aunque una o dos veces pecó lamentablemente.
10 Quizás usted no tenga las mismas ventajas de que disfrutó David desde la infancia temprana, pero no hay otra manera. No hay método abreviado. Usted puede comenzar por medio de adquirir conocimiento exacto y obtener un entendimiento apropiado de la voluntad y propósito de Dios según se revelan en su Palabra. Hay que persistir en este proceder. Usted tiene que seguir escudriñando y cavando como si fuera por tesoros escondidos, edificando un fundamento que se haga cada vez más ancho y más profundo. (Pro. 2:1-9) Hay que responder y obrar en armonía con esta adquisición de conocimiento y entendimiento, dejando que produzca una fe fuerte en Jehová y amor a él, que lleven a la dedicación. Se puede hacer. Se ha hecho desde los tiempos más tempranos, comenzando con Abel. Hoy se hace por hombres y mujeres y jóvenes de varios temperamentos y de todo ramo de actividad, algunos con antecedentes desfavorables y adversos. Se concede que todos necesitamos mucha ayuda y estímulo, y en esto está incluido el aprender a orar. Sin embargo, como sucedió en el caso de David, nos puede ayudar en gran manera el mantener asociación estrecha con la ciudad de Dios y la casa de Dios. Pero, ¿dónde se encuentran éstas hoy día? ¿Es una ciudad literal y una casa literal?
CIUDAD Y CASA MODERNAS DE DIOS
11 La Palabra de Dios da una respuesta clara y animadora a estas preguntas. La Biblia muestra que estas cosas que Dios usó en sus tratos con el Israel de la antigüedad fueron cuadros, que prefiguraron cosas mucho mejores, comenzando con Cristo Jesús, el Mayor David. Pablo dice que todo el arreglo de la Ley, dado por medio de Moisés, fue “una sombra de las buenas cosas por venir.” Cuando Cristo Jesús vino, puso fin a aquel arreglo típico, figuradamente “clavándolo al madero de tormento.” Por medio de Cristo, Dios estableció un arreglo mejor y lo hizo “mediador de un nuevo pacto,” con el propósito de producir un nuevo pueblo, un Israel espiritual, la congregación cristiana. Hoy todavía hay un resto de este pueblo en la Tierra, que forma el núcleo de los testigos de Jehová. Es este pueblo, ungido con el espíritu santo de Dios y que tiene la esperanza celestial, el que cumple el cuadro profético de la ciudad y casa, o templo, de Dios. Usando ambas ilustraciones, Pablo, al escribir a los cristianos de Éfeso, dice: “Son conciudadanos de los santos y son miembros de la casa de Dios.” Después de mencionar a los apóstoles y a Cristo Jesús, “la piedra angular de fundamento,” continúa: “En unión con él el edificio entero, unido armoniosamente, va creciendo para ser templo santo para Jehová. En unión con él ustedes, también, están siendo edificados juntamente para ser lugar donde habite Dios por espíritu.” ¡Qué concepto más sublime, y al mismo tiempo íntimo, de la estrecha relación entre Jehová y la entera congregación cristiana, la clase del templo!—Heb. 9:15; 10:1; Col. 2:14; Efe. 2:19-22.
12 Sin embargo, ésta no era la primera vez que se había expresado tal pensamiento. Cuando Pablo escribió esas palabras probablemente tenía presente lo que el salmista registró por inspiración en excelente forma poética en el Salmo 132, intitulado “Canción de las Subidas.” Primero habla de su declarada resolución de no darse descanso “hasta que halle un lugar para Jehová, un magnífico tabernáculo para el Poderoso de Jacob.” Describe la subida del arca en procesión triunfal a Sion, y dice: “De veras levántate, oh Jehová, a tu lugar de descanso, tú y el arca de tu fuerza.” Luego dice lo que Jehová mismo piensa respecto a esta casa y esta ciudad que ha escogido: “Porque Jehová ha escogido a Sion; la ha ansiado como morada para sí: ‘Este es mi lugar de descanso para siempre; aquí moraré, porque la he ansiado’” (Sal. 132:1-5, 8, 13, 14) ¿No podemos decir que ya que esto es lo que Jehová piensa en cuanto a ello, entonces ciertamente el orar y establecer comunión con él no va a ser difícil para nadie que sinceramente se identifique con ese lugar de habitación?
13 Esa clase del templo se veía claramente en el día de Pablo en las diversas congregaciones cristianas. Se ve aun más claramente en nuestro día, especialmente desde 1919, cuando muchas de las parábolas proféticas de Jesús están cumpliéndose, como ‘el juntar el trigo en el granero,’ y ‘recoger los peces excelentes en receptáculos.’ (Mat. 13:30, 48; 24:31) Pablo esperaba con deleite este tiempo en el cual la congregación cristiana llegara a su madurez como “hombre hecho, a la medida de crecimiento que pertenece a la plenitud del Cristo.” Explica cómo se mantienen este crecimiento y la relación excelente, primero “por medio de toda coyuntura que da lo que se necesita,” también “conforme al funcionamiento de cada miembro respectivo en la debida medida,” y en consecuencia esto “contribuye al crecimiento del cuerpo para la edificación de sí mismo en amor.”—Efe. 4:13-16.
14 Esta condición feliz y saludable se encuentra hoy en la excelente familia grande de los testigos de Jehová. Todos están dedicados a Jehová, lo cual se demuestra bíblicamente por la inmersión en agua y su subsecuente proceder. Satisfacen los requisitos principales de adquirir conocimiento exacto por medio de estudio continuo de la Biblia, edificando su fe y su espíritu de devoción a Jehová. Aunque solo una minoría, un resto, tiene la esperanza celestial, todos ellos en todo el mundo están ‘unidos armoniosamente y se les hace cooperar’ por medio de las coyunturas o eslabones principales que se ven en los que están nombrados a puestos de superintendencia. Sin embargo, como dijo Pablo, el crecimiento también se mantienen “cada miembro respectivo en la debida medida,” cada uno cumpliendo con su parte, sea joven o anciano, varón o hembra, algunos a un grado pequeño al comenzar, otros a mayor grado de responsabilidad. Como dijo Pablo antes en esa misma carta, fue el buen placer de Dios “al límite cabal de los tiempos señalados . . . reunir todas las cosas de nuevo en el Cristo, las cosas que están en los cielos y las cosas que están sobre la tierra.” Esta reunión de cristianos en una unidad estrecha está de acuerdo con la voluntad de Dios, y a él se le da todo el crédito. Es “Dios que lo hace crecer.”—Efe. 4:16; 1:9, 10; 1 Cor. 3:7.
ENSÉÑANOS A ORAR
15 Tomando esto en cuenta, ¿no es razonable llegar a la conclusión de que en lo que toca a nosotros mismos, individualmente, una asociación estrecha con este cuerpo de adoradores dedicados de Jehová, entre quienes él mora, nos ayudará en gran manera a mantener la relación personal con Jehová y la comunión con él en oración? Ellos considerarían un verdadero privilegio y placer el animarlo y ayudarlo a usted en este precioso y vital aspecto de su vida cristiana. Cuando uno de los discípulos le dijo a Jesús: “Señor, enséñanos a orar,” él prestamente respondió con una oración modelo. Él siguió inmediatamente con una ilustración que recalcó la necesidad de persistir en la oración. Esto no daba a entender que el Padre celestial fuera tardo para escuchar o responder, pues Jesús concluyó diciendo que así como los padres imperfectos y pecaminosos ‘saben dar buenos dones a sus hijos, ¡con cuánta más razón dará el Padre en el cielo espíritu santo a los que le pidan!’—Luc. 11:1-13.
16 De modo semejante, los testigos de Jehová, como discípulos de Jesús, gozosamente harán cuanto puedan respecto a esto, por guía directa, basada en la Palabra de Dios, y también por ejemplo. Cuando encuentran a alguien que muestra interés, se esfuerzan por hacer arreglos para celebrar un estudio bíblico de casa con regularidad con esa persona, el cual estudio se principia y se concluye con una breve oración siempre que es posible. Todas sus reuniones y sesiones, salvo las reuniones públicas, incluyen este mismo rasgo, la oración, en la cual todos los presentes participar sinceramente. Al asistir y participar en el espíritu de estas reuniones, usted hallará un clima conducente a la oración. No queremos decir esto a modo de atracción o estímulo emocional, sino que se debe a que todos los concurrentes están unidos en alimentarse a la mesa de Jehová con el edificante alimento espiritual de su Palabra. Están unidos, también, en su devoción a Jehová y en el servicio a los intereses de su Reino, también en su amor genuino, afectuoso y altruista entre unos y otros. Naturalmente, es posible que sus sentimientos sean movidos en tales ocasiones, pero los sentimientos no son en sí mismos el criterio ni la meta principal que se tiene en mira.—Mat. 18:20.
17 Además, se le ayudará a usted en los aspectos más personales de la oración, como las cosas apropiadas que se han de incluir en sus peticiones y expresiones de alabanza y acción de gracias. Quizás surjan problemas en su vida, como surgen en la vida de todos los que se esfuerzan por ser cristianos verdaderos; y, en todas estas cosas, prescindiendo de lo complejas que sean, usted descubrirá que se le ayudará a obtener el punto de vista de Dios sobre el asunto. Usted aprenderá a poner en práctica esta exhortación excelente del apóstol: “No se inquieten por cosa alguna, sino que en todo por oración y ruego junto con acción de gracias dense a conocer sus peticiones a Dios; y la paz de Dios que supera todo pensamiento guardará sus corazones y sus facultades mentales por medio de Cristo Jesús.”—Fili. 4:6, 7.
18 Por supuesto, podríamos considerar más detenidamente muchos otros detalles, pero en este repaso del tema de la oración nuestro propósito principal ha sido mostrar a los buscadores sinceros a base de las Escrituras dónde hallar a Dios y cómo acercarse a él por medio del único conducto, Cristo Jesús. Acerca de él, Pablo dijo: “Porque no tenemos como sumo sacerdote a uno que no pueda condolerse de nuestras debilidades, sino a uno que ha sido probado en todo sentido igual que nosotros, pero sin pecado. Acerquémonos, por lo tanto, con franqueza de expresión al trono de bondad inmerecida, para que obtengamos misericordia y hallemos bondad inmerecida para ayuda al tiempo oportuno.”—Heb. 4:15, 16; Juan 14:13, 14.
DOS CUADROS DE ASOCIACIÓN ESTRECHA
19 Es notable el énfasis que dan las Escrituras a la importancia de la asociación estrecha. Para su estímulo, consideraremos dos cuadros de esto, desde dos puntos de vista, el colectivo y el personal.
20 Como ya se ha mencionado, todavía hay en la Tierra un resto de la clase ungida del templo, que se edifica “para ser lugar donde habite Dios por espíritu,” lo cual hace posible que una “grande muchedumbre” de “otras ovejas” disfrute de compañerismo estrecho con éste. (Efe. 2:22; Rev. 7:9, 15; Juan 10:16) Algunos preguntarán: ¿Se perderá esa bendición cuando todos los de la clase del templo finalmente estén unidos a Cristo Jesús en su trono celestial, después del Armagedón? No según lo que Juan vio en visión. Él vio y describió la “santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como novia adornada para su esposo.” ¡Esto desafía la imaginación! No solo exceden por mucho las medidas de la ciudad lo que hemos conocido en nuestra experiencia, pues son de 604 kilómetros (3.000 estadios) en cada dirección, en longitud, anchura y altura, sino que se ve la entera ciudad descender del cielo. No, no por medio de un descenso literal del gobierno celestial, sino por medio de dirigir éste su atención y actividades hacia esta Tierra. No obstante, ¿con qué efecto tocante a los que están en la Tierra? Es como Juan oye que se anuncia: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos.” (Rev. 21:2, 3, 16) No podría expresarse con palabras una asociación más estrecha. Si usted reside con alguien, usted vive en la misma casa con esa persona, ¿no es verdad? Ese es el cuadro. ¡Qué gozo y consuelo para todos los que están en armonía con ese gobierno celestial, con un sentido de su proximidad inmediata! También note que cada vez que Juan se refiere a esta ciudad se le inspira a mencionar su descenso. Lo menciona tres veces para dar énfasis. El primer caso es cuando registra la promesa dada “al que venza” en la congregación que está en Filadelfia: “Sobre él escribiré . . . el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén que desciende del cielo desde mi Dios.” (Rev. 3:12; 21:2, 10) Esto precede al mensaje que se le envía a la congregación de Laodicea, donde encontramos nuestra otra ilustración. Es personal y se refiere, no a la casa de Dios, sino a la propia casa de usted.
21 ¡En qué condición lamentable se encontraba esta última congregación! Tibia y a punto de ser vomitada de la boca del Señor. No obstante, encontramos que a cualesquier individuos de esa congregación que estuvieran listos a escuchar se les dan estas palabras amigables de amonestación y consejo: “A todos aquellos a quienes les tengo cariño los censuro y los disciplino. Por lo tanto sé celoso y arrepiéntete.” Ahora note lo que dice enseguida Jesús: “¡Mira! Estoy de pie a la puerta y toco. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, yo entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo.” (Rev. 3:19, 20) No, él no dice que usted venga y toque a la puerta de la casa de él, preguntándose qué pudiera significar el que se le exigiera presentarse ante él. Más bien, él se representa estando de pie y tocando a la puerta de usted. ¡Qué asombroso cuadro! Imagínese que es su casa y que usted está solo, a punto de cenar como de costumbre. Luego súbitamente usted oye que alguien toca y una voz que anuncia quién es. ¡El Señor mismo! Pues, por supuesto, usted inmediatamente lo invitaría a entrar. No hay por qué preocuparse en cuanto a lo que haya en la despensa, porque usted sabría que él no habría venido para comerse cuanto usted tuviera y dejarlo en la miseria, como decimos a veces. Más bien, usted sabría que el verdadero propósito de su visita sería darle el beneficio de un banquete espiritual abundante y edificante y de disfrutar de comunión preciosa con él en el clima casero de la amistad personal. ¿No es eso lo que hizo Jesús cuando estuvo en la Tierra y se le invitaba a cenar, como sucedió en el caso de Lázaro y sus hermanas?—Luc. 10:38-42.
22 Entre otras cosas, esta ilustración muestra que nuestra dedicación envuelve una invitación bilateral. Primero, Jehová, por medio de Cristo Jesús, lo invita a usted a entregarse en dedicación plena y sin reservas a él. En segundo lugar, Cristo Jesús, hablando por su Padre y él mismo, le pide a usted que lo invite a entrar en su casa, en su mente y corazón y en toda su vida. ¿Con qué propósito? Él quiere que usted le permita hablarle en la quietud de su propia mente y corazón. ¿Cómo? Por medio de la Palabra de su Padre y también su organización, es decir, en las reuniones y en compañerismo con su pueblo. Eso significa que, a medida que usted escuche ansiosamente, habrá un libre fluir del espíritu de Jehová. En tal ambiente ciertamente no habría dificultad u obstáculo alguno tocante a la oración, así como no lo hay en el compañerismo con sus hermanos y hermanas en las reuniones.
23 Además, ¡qué notable lección de humildad verdadera hay aquí! Aun el Señor resucitado no exige entrar, diciendo: ¡Venga, abra! Más bien, se le representa estando de pie afuera, tocando pacientemente y esperando para ver si usted será tan bondadoso como para oír y responder. Cuando estuvo en la Tierra, Jesús dijo que era “de genio apacible y humilde de corazón.” Todavía lo es, y en esto pone un ejemplo excelente para nosotros. Se da mucho énfasis en estos días a la obra de pastorear que hacen principalmente los siervos y superintendentes nombrados de las congregaciones de los testigos de Jehová. Estos tienen el deber de visitar a todos los pequeños de Jehová de prestar atención especial a cualesquiera que hayan llegado a ser semejantes a ovejas enfermas o extraviadas. Al hacer tales visitas, ¡cuánto cuidado tienen que tener estos siervos de abrigar el mismo motivo y mostrar el mismo espíritu amigable y humilde que Jesús pintó en su ilustración!—Mat. 11:29; 18:12-14; Heb. 13:8.
24 Sin embargo, todos los testigos de Jehová pueden tomar a pechos la misma lección. Todo nuestro trabajo al visitar a la gente, desde la primera visita en adelante, incluye el aspecto de pastorear. Estamos buscando a personas semejantes a ovejas. De manera literal, nos quedamos ‘de pie a la puerta y tocamos.’ Sí, creemos que es una obligación el seguir haciendo visitas, pero aunque muchas no respondan ni muestren una actitud semejante a oveja, nunca debemos, ni literal ni figuradamente, poner el pie en la puerta, insistiendo en presentar nuestro mensaje a toda costa. No podemos exigir ni que se nos oiga ni que se nos deje entrar, pero sí debemos darle a saber a la gente que estamos allí y mostrar de una manera sincera y amigable “junto con un genio apacible y profundo respeto,” que nuestro motivo es bueno.—Rev. 3:20; 1 Ped. 3:15.
25 Finalmente, esta lección de humildad nos va a ser de gran ayuda en cuanto a nuestras oraciones al “Oidor de la oración.” Una mente y un corazón verdaderamente humildes nos serán muy valiosos para poder a todo tiempo ‘acercarnos con franqueza de expresión al trono de bondad inmerecida,’ seguros de que se nos oirá y de hallar misericordia y ayuda exactamente al tiempo oportuno.—Heb. 4:16.
[Preguntas del estudio]
1. ¿Cómo demostró David de joven su fe y devoción para con Jehová?
2. Cuando fue entronizado en Sion, ¿qué acción emprendió David, y por qué?
3. ¿Qué siguiente paso deseó dar David, y con qué resultado?
4. ¿Qué comparación se ve entre la oración de David y el padrenuestro?
5. ¿De qué manera muestra el Salmo 122 aprecio vehemente a la casa y la ciudad de Dios?
6. Relativo a acercarse a Dios en oración, ¿qué indica el Salmo 65?
7. ¿Qué amplitud alcanza el llamamiento que se hace en la Palabra de Dios para que haya un acercamiento a él?
8. ¿Cómo ha demostrado Jehová gran misericordia, primero al Israel espiritual y luego también a muchos “extranjeros”?
9. ¿Quiénes fueron los primeros que le enseñaron a David el conocimiento verdadero de Dios, y con qué resultados?
10. ¿Es posible y necesario proceder hoy de manera semejante a la de David? ¿A qué pregunta nos lleva esto?
11. (a) ¿De qué manera fue la Ley ‘una sombra de buenas cosas por venir’? (b) ¿Cómo menciona e identifica Pablo la casa espiritual de Dios?
12. Según el Salmo 132, ¿dónde se deleita en morar Jehová, y qué estímulo derivamos de eso nosotros?
13. ¿Cómo asemeja Pablo la congregación cristiana a un hombre hecho?
14. ¿De qué maneras satisfacen hoy en día los testigos de Jehová los requisitos mencionados por Pablo?
15. (a) ¿Qué asociación debemos buscar, y por qué? (b) Cuando se le pidió que enseñara a orar, ¿cómo respondió Jesús?
16. ¿Cómo siguen los testigos de Jehová el ejemplo de Jesús en cuanto a esto, y en qué se basa su unidad?
17. ¿De qué manera se suministra ayuda en cuanto a hacer frente a los problemas personales?
18. ¿Cómo se puede ayudar a los buscadores sinceros a acercarse a Dios, y con qué apoyo bíblico?
19, 20. (a) Colectivamente, ¿de qué excelente asociación se disfruta ahora, y qué pregunta surge debido a ello? (b) ¿Qué cosa asombrosa vio Juan en visión, y con qué efecto? (c) ¿Cómo se da énfasis a esta asociación estrecha?
21. (a) ¿Qué consejo e ilustración dio Jesús en Revelación 3:19, 20? (b) ¿Cómo nos beneficiaríamos al responder al toque a la puerta que Jesús mencionó?
22. ¿Por qué se dice que la dedicación es una invitación bilateral, y en qué bendiciones resulta?
23. ¿Qué excelente lección de humildad se discierne aquí tocante a la obra de pastorear?
24. ¿Por qué se puede decir que esta misma lección aplica a todos los testigos de Jehová?
25. ¿De qué otra manera nos será de ayuda inapreciable la humildad verdadera?

Atalaya del 1 de enero de 1970, págs. 8-15

Dios remunera a los que buscan encarecidamente
“Además, sin fe es imposible agradarle bien, porque el que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que viene a ser remunerador de los que lo buscan encarecidamente.”—Heb. 11:6.
¿ES USTED padre, o madre, o quizás un miembro de familia que vive en casa con sus padres? En cualquier caso, ¿no está de acuerdo en que una cosa muy necesaria para que sea feliz la vida de familia es el que usted pueda expresarse sin reservas según tenga necesidad o deseo? En medio de las condiciones actuales a menudo sucede que tales necesidades y deseos no pueden hallar salida normal y apropiada y quedan reprimidos. Pero todavía están allí y no es fácil acallarlos, pues encuentran una salida, posiblemente por conductos que son perjudiciales. Se hacen plenamente patentes desde la niñez más temprana. El chiquillo llora pidiendo compasión y atención por la cosa más pequeña. Si algo le deleita, quiere enseñárselo a alguien que responda con comprensión. ¿Quién no ha visto a un niñito sufrir algún accidente leve mientras juega fuera de la casa, entonces silenciosamente contener su dolor, entrar de prisa en la casa para hallar a su madre, y solo entonces sentir que puede desahogar sus sentimientos?
2 Sí, el hombre tiene la habilidad y el fuerte deseo de comunicarse, de compartir con otros las cosas que le preocupan y le interesan. Encarecidamente trata de expresarse, ya sea por el puro placer de ello, o para conseguir ayuda cuando la necesita, o por el gozo de ayudar a otro que necesite ayuda. ¿Podemos determinar la causa de este fuerte deseo? Ciertamente. El hombre posee una mente que razona e inquiere. Puede explorar, inventar y organizar. Tiene un agudo sentido de lo correcto y lo incorrecto. Puede escoger y formar juicio. Puede profundizarse en entender las cosas y puede edificar un profundo aprecio por las cosas y por la gente. Lógicamente se desprende que él mismo desee que otros lo comprendan y aprecien. Puede amar y tiene un intenso anhelo de que ese amor sea recíproco, lo cual resulta en sentimientos de la mayor satisfacción y estímulo cuando se realiza la reciprocidad del amor. ¿No es esto algo que usted conoce por propia experiencia? Estas maravillosas facultades y cualidades existen para que se ejerzan y naturalmente requieren expresión, e impulsan el deseo de que haya comunicación.
3 Sin embargo, este deseo trae a colación otro factor importante, a saber, el de la relación. Los dos están estrechamente enlazados, pues cada uno depende del otro. Uno no puede disfrutar de comunicación plena y sin reservas a menos que se mantenga una buena relación. Por otra parte, uno no puede edificar una buena relación sin aprender a comunicarse. Hay que desarrollar ambos factores cuidadosamente, y como prueba nos referimos de nuevo a los niños. Ellos tienen el deseo natural de expresarse y lo hacen espontáneamente, dando por sentada la atención amorosa que se les otorga, la buena relación. Pero bastante temprano, si se les entrena apropiadamente, se les enseña a comprender que ni siquiera su madre va a contestar inmediatamente todo lloriqueo suyo. Aprenden que hay veces en que tienen que quedarse callados. Se les entrena a comprender que una buena relación se puede echar a perder por el comportamiento malo. Al crecer aprenden que en todo aspecto de la vida los dos factores de comunicación y relación desempeñan un papel vital, sea en la escuela, o al formar amistades, especialmente con los del sexo opuesto, o cuando se sale al mundo para negocios o placer. Sí, estos dos factores contribuyen mucho a la felicidad y éxito de uno en la vida. Jamás debemos dejar de aprender a mejorar estos dos factores y así promover y salvaguardar nuestros mejores intereses de la vida.
UN NIVEL SUPERIOR
4 ¿Podemos elevar esta consideración a un nivel superior? Muchos quedan satisfechos con circunscribir la consideración de estos factores a comunicación humana, pero, ¿es correcto o razonable hacerlo? ¿No será posible que al obrar así perdamos un sentido de satisfacción aun más profundo, con beneficios más duraderos y seguros? Ciertamente la posesión de cualidades y habilidades tan excelentes como las que ya se han mencionado son prueba incontrovertible de que el hombre no es el resultado de alguna fuerza ciega e impersonal, sino que es el producto de una Mente Magistral suprema, de un Diseñador y Creador inteligente, quien también posee estas mismas cualidades a un grado superlativo. Además, el hombre no es un robot, gobernado por instinto, sino que está libre para usar estos dones o abusar de ellos según lo prefiera. En estos días tanto individuos como naciones hablan mucho de vivir su propia vida y labrar su propio destino. En realidad, optan por pasar por alto existencia de un Creador que tiene un propósito definido para esta Tierra y para el hombre sobre ella. Pero, ¿es correcto o razonable considerar las cosas así y adoptar tal proceder?
5 Confiamos en que ya hemos dado suficiente base para mostrar la sabiduría de no proceder de la manera que procede el mundo ni dejarse influir por su espíritu. Si uno va de acuerdo con esto y admite como cierta la existencia de un Creador, ¿no es razonable que el siguiente paso sea inquirir si Este no le ha dado al hombre una revelación de sí mismo y de su propósito? El poseer una mente que razona e inquiere, con la capacidad de ejercer fe, amor y devoción... ciertamente estos dones excelentes afirmarían que el Dador le debería haber suministrado al hombre la forma más elevada de expresar estas cualidades y remuneraría a los que encarecidamente le buscaran. Habiendo visto cuán importantes son estas cosas en la comunicación entre humanos, veamos si los mismos aspectos envueltos aplican cuando elevamos la consideración a un nivel superior, con conclusiones mucho más remuneradoras.
6 Puesto que la comunicación y la relación desempeñan un papel vital entre nosotros los humanos, ciertamente son aun más vitales entre el Creador y nosotros mismos. Si hasta los niños están conscientes de sus necesidades en cuanto a esto, ¿no es solo natural que sintamos la necesidad y el deseo de disfrutar de una buena relación y comunicación con nuestro Creador como su prole, su progenie? La satisfacción de tales deseos depende, por supuesto, enteramente del Creador. Solo él puede hacerlo posible, ¡y qué gozo es poder decir que él realmente ha hecho esta mismísima cosa! Sí, ciertamente se ha revelado y ha abierto el camino para que nos pongamos en comunicación con él por medio de la oración. ¿Cómo lo ha hecho? Principalmente por medio de su Palabra escrita, la Biblia, y, como la Biblia misma lo explica, también por medio de una Palabra viva, su Hijo amado, Jesucristo, que ha recibido el título “La Palabra de Dios.”—Rev. 19:13; Juan 1:1.
7 En la Palabra escrita encontramos buen apoyo para el argumento que acabamos de dar. Cuando el apóstol Pablo habló a los atenienses, que estaban entregados “al temor de las deidades” y cuya “ciudad estaba llena de ídolos,” aprovechó la oportunidad para explicar acerca del Creador. Dijo que era el “Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él.” Confirmó que era placer del Creador el que los hombres “busquen a Dios, por si acaso busquen a tientas y verdaderamente lo hallen, aunque, de hecho, no está muy lejos de cada uno de nosotros. Porque por él tenemos vida y nos movemos y existimos, aun como ciertos poetas de entre ustedes han dicho: ‘Porque también somos progenie de él.’”—Hech. 17:16, 22-28.
8 Con este estímulo, pasamos a inquirir si la Biblia da información específica para nuestra guía en cuanto a la comunicación y la relación de modo que realmente podamos hallar a Dios y aprender a orarle de modo acepto. Aunque, como los niños, a menudo estamos más conscientes de la necesidad de mantener abiertas las líneas de comunicación, no obstante en realidad la cuestión de la relación es mucho más importante. Por eso consideraremos ésa primero. ¿Nos dice la Biblia cuáles son los pasos iniciales necesarios para que podamos hallar favor con Dios y agradarle?
TRES REQUISITOS PRINCIPALES
9 El primer requisito es el de la fe. Pablo aclara esto cuando dice a los hebreos que “sin fe es imposible agradarle bien, porque el que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que viene a ser remunerador de los que le buscan encarecidamente.” (Heb. 11:6) Para la mente que es honrada y que inquiere, no debe ser difícil creer en la existencia de Dios, aunque él, junto con sus cualidades, es invisible al hombre. Esto se debe a que, como Pablo afirma en otra parte, “lo que puede conocerse acerca de Dios es manifiesto . . . Porque sus cualidades invisibles se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por medio de las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que son inexcusables [los hombres que quieren pasar por alto a Dios y suprimir la verdad].” Tomando en cuenta nuestro conocimiento aumentado de la energía ilimitada que está difundida en el espacio, que opera bajo leyes que indican una fuente y control centrales, fácilmente podemos estar de acuerdo con esto. Sin embargo, ¿qué seguridad tenemos de que Dios sea el “remunerador de los que le buscan encarecidamente,” y cómo nos ayuda esto en cuanto a la relación?—Rom. 1:18-20.
10 Aquí de nuevo el registro bíblico nos ayuda. Temprano, en Génesis, capítulo 15, habla de un hombre que buscó encarecidamente a Dios, que ejerció fe en él, y a quien se le prometió un galardón grande. (Gén. 15:1, 6) Se llamó Abrán, nombre que más tarde fue cambiado a Abrahán. ¿Cómo llegó éste a tener fe en Jehová como el Dios verdadero en primer lugar? Esto es importante, ya que señala a un segundo requisito. Abrahán estaba familiarizado con el registro escrito que fue transmitido por medio de sus antepasados, Noé y Sem, y que más tarde formó la primera parte del Pentateuco, y ahora constituye los capítulos de apertura de Génesis. Esta información confiable le dio a Abrahán conocimiento exacto, y éste suministra la base esencial para la fe verdadera. Para nuestro propio provecho, así como para facilitar el que nos pongamos en el lugar de Abrahán y apreciemos mejor su ejemplo excelente, daremos un vistazo a algunas de aquellas cosas registradas primero.
11 En apoyo de nuestro argumento más temprano, se dice claramente que el hombre fue creado a la imagen de Dios, y fue dotado de cualidades y habilidades que le permitirían sojuzgar la Tierra y tener todas las cosas en sujeción. Estaba en comunión estrecha con su Creador y tenía Su bendición, pues disfrutaba de una buena relación con Él. No solo sabía del “poder . . . y Divinidad” de su Creador, sino que tenía abundante evidencia de sus muchas provisiones amorosas, la dádiva culminante entre las cuales fue una ideal consorte y ayudadora que completaba la felicidad del hombre y hacía accesibles todavía más medios de comunión y relación deleitables.—Gén. 1:26-31; 2:18-23.
12 Sin embargo, primero la mujer y luego el hombre, no siendo robots, usaron su libre albedrío en un derrotero de desobediencia voluntariosa al mandato expreso de Jehová. Quisieron vivir su propia vida y labrar su propio destino. ¿Con qué resultado? Entre otras cosas, su relación y comunión con su Creador, y también entre uno y otro, resultaron seriamente perjudicadas. “Procedieron a esconderse . . . del rostro de Jehová Dios,” y el hombre, al ser interrogado, trató de culpar a Dios y a la mujer, diciendo: “La mujer que me diste para que estuviese conmigo, ella me dio fruto del árbol y así es que lo comí.” (Gén. 3:8, 12) Aquí podemos aprender una lección sumamente importante, como sin duda la aprendió Abrahán. Adán y Eva sabían que estaban endeudados con Jehová por la vida y toda cosa buena de que disfrutaban. Mientras reconocieron esto y permanecieron sujetos a su Creador con un espíritu de devoción y dedicación, disfrutaron de las bendiciones de una buena relación y comunión con él. Pero tan pronto como perdieron ese espíritu y se pusieron a hacer su propia voluntad, inmediatamente perdieron esas bendiciones. Eso fue cierto entonces y es cierto ahora. Así podemos comprender que hay un tercer requisito vital, que tiene que ser concomitante a la fe y el conocimiento exacto, a saber, el de la devoción de toda alma a Jehová.
13 Estos tres requisitos están estrechamente relacionados. La fe no es simplemente el asentir mentalmente o creer en algo invisible, no es algo que pueda llamarse fe ciega. Más bien, es la convicción segura de cosas que, aunque invisibles, no obstante tienen la marca de verdad y realidad. Esto entraña la necesidad de tener conocimiento exacto como la base de tal fe. Pablo definió la fe como “la demostración evidente de realidades aunque no se contemplan.” La más grande realidad invisible es Jehová. Sus “cualidades invisibles se ven claramente” y se demuestran por las cosas hechas. Su Palabra, la Biblia, tiene la marca de verdad, como dijo Jesús: “Tu palabra es la verdad.” Tal fe, o convicción segura, es algo potente, vivo, y forzosamente lleva fruto de acuerdo con su base de conocimiento exacto y de entendimiento que se consigue de la Palabra de Dios. Quien posee tal fe está convencido de que Dios es el “remunerador de los que le buscan encarecidamente.” Eso es lo que significa dedicación, el deseo y determinación de continuamente buscar a Jehová, de deleitarse en hacer su voluntad según se registra en su Palabra. Esta fue la propia actitud de Jesús, como se registró proféticamente de él: “En hacer tu voluntad, oh Dios mío, me he deleitado, y tu ley [tu palabra] está dentro de mis entrañas.”—Heb. 11:1, 6; Rom. 1:20; Juan 17:17; Sal. 40:8.
14 Sin embargo, hay otra cosa que Abrahán aprendió de aquel registro temprano que aumentó grandemente su fe en la promesa de un galardón, y también la devoción amorosa que le tenía a Aquel que dio esa promesa. La propia fe y devoción de usted también pueden ser aumentadas. Cuando pronunció juicio en Edén después de estallar la desobediencia voluntariosa, Jehová, a renglón seguido, por decirlo así, expresó una notable profecía. En forma enigmática, ésta incluía una promesa que ofrecía esperanza segura de una remuneración. Predijo que habría enemistad entre la descendencia de la serpiente y la de la mujer, aunque no identificó a ésta. Entonces Dios dijo: “Él [la descendencia de la mujer] te magullará [a ti, la serpiente] en la cabeza,” denotando esto el aplastamiento en derrota y muerte de aquel que usó a la serpiente, es decir, Satanás el Diablo.—Gén. 3:15; vea también Juan 8:44.
15 Eso se entendería como un gran galardón para la descendencia fiel de la mujer. También daría esperanza de liberación del cautiverio al pecado y la muerte, resultado de aquella rebelión original, a los que mostraran fe y devoción a Jehová. El primero de estos fue Abel, el primero de una larga línea de hombres y mujeres de fe alistados en el capítulo 11 de Hebreos. Se menciona a Abrahán allí, y se describe el galardón que él y los demás recibirán como un lugar permanente en el arreglo semejante a ciudad de Dios, donde disfrutarán de las bendiciones de la relación y comunión plenamente restauradas con él en perfección. En realidad, debido a su fe, aquellos hombres y mujeres disfrutaron de esas bendiciones a un grado grande en su propio día, mientras todavía eran imperfectos. Como se indicará más tarde, Pablo muestra en esa misma carta que hombres y mujeres de hoy pueden disfrutar de bendiciones semejantes a un grado a un mayor.—Heb. 11:8-10, 16.
16 Hablando de Abrahán, el registro de Génesis 22:1-18 muestra que a Jehová le agradó darle un galardón muy especial. Después de pasar una prueba severa de su fe y devoción, aun al grado de demostrar que estaba dispuesto, si fuese necesario, a ofrecer su amado hijo Isaac en sacrificio, entonces Jehová reveló que la descendencia, prometida en Edén, vendría por medio de su línea, y que “por medio de tu descendencia ciertamente se bendecirán todas las naciones de la tierra debido a que has escuchado mi voz.” Como Jehová le había dicho antes a Abrahán: “Tu galardón será muy grande.”—Gén. 22:18; 15:1.
BUSCANDO ENCARECIDAMENTE A JEHOVÁ
17 Aunque hemos examinado los pasos preliminares que conducen a una buena relación con Jehová, todavía subsiste la pregunta de cómo establecer y mantener abiertas las líneas de comunicación con él. Esto puede ser un problema grande, aunque resulta que el deseo es casi instintivo dentro de nosotros. Se ha sabido que hombres endurecidos, ateos reconocidos, invocan a Dios cuando se encuentran en necesidad o peligro desesperado. Hasta Caín, el primer asesino, clamó a Jehová: “Mi castigo por el error es demasiado grande para llevarlo,” porque, entre otras razones, como él dijo, “de tu rostro estaré oculto.” Así mismo Eva, aunque estaba condenada, se mostró deseosa de poner en el cuadro a Jehová al tiempo de nacer sus hijos, diciendo: “He adquirido un hombre con la ayuda de Jehová,” y de nuevo más tarde: “Dios ha nombrado otra descendencia en lugar de Abel.”—Gén. 4:1, 13, 14, 25.
18 Como evidencia adicional de que es muy extenso este deseo profundamente arraigado, considere: ¿no es verdad que en la mayoría de las religiones, si es que no en todas, la oración ocupa un lugar prominente en alguna forma u otra en sus servicios? Pero, ¿no es verdad también por lo general que, sea que digan ser cristianos o de otra religión, a lo que se da énfasis es a la rutina y el formalismo, y solo se varía de esto para las ocasiones especiales y las épocas religiosas, como la Navidad y la Pascua florida? Esto incluye sus oraciones, que a menudo o se salmodian o recitan de un devocionario con monotonía. Muchísimos, especialmente en la cristiandad, que desde la niñez jamás han conocido otra clase de servicio religioso, es posible que no pongan en tela de juicio esto. A los que están acostumbrados a ello, esto les suministra una satisfacción emocional. Todo está diseñado con ese fin, incluso el edificio, la música y la indumentaria, y a menudo se le ha agregado cierto misticismo, todo lo cual en conjunto crea un ambiente de exaltación y serenidad. Les parece que han estado en contacto con cosas sagradas, con otro mundo.
19 Cuando se trata de oraciones individuales, ¿no son señaladas a menudo éstas por las mismas características, debido a que los que las rezan han sido enseñados a hacerlo así desde la niñez? Al pequeño se le enseña a repetir ciertas palabras como oración a la hora de las comidas, o cuando se va a acostar. A menudo los adultos adoptan el mismo método, leyendo rezos de un libro, o aprendiéndolos de memoria, acompañado esto posiblemente de contar las cuentas de un rosario o algún otro formalismo, como el uso de una rueda de oración.
20 Esto, especialmente al llevarlo a cabo el individuo, a menudo se hace con toda sinceridad, pero, ¿es realmente orar en el sentido verdadero de la palabra? Quizás le suministre un sentido de satisfacción al individuo, pero, ¿le agrada a Dios? ¿Dice él que oirá y contestará cualquier forma de oración, con tal que sea sincera? ¿Nos deja a nosotros decidir lo que es acepto en cuanto a esto? Colectivamente, ¿tiene alguna organización religiosa, prescindiendo de lo grande y antigua que sea, el derecho de decidir tales asuntos por su propia autoridad, confiando fuertemente en la tradición, como a menudo sucede?
21 Acabamos de decir que a menudo se efectúan formas y expresiones de adoración sin ponerlas en tela de juicio. Pero, ¿no es un rasgo señalado de nuestro día el no dejar nada sin ponerlo en tela de juicio, de manera que, en cambio, se adopta una actitud muy criticadora? La generación más joven no se inclina a dar ninguna cosa por sentada. Muchos no están dispuestos a respetar nada, a excepción de cosas materiales, como el progreso en los logros humanos, o algún héroe político militar. Como resultado, tanto dentro como fuera de los círculos religiosos, sin duda se puede decir que la mayoría de la gente ha olvidado el orar, salvo los que llevan a cabo un formalismo y creen que están orando al usar el rosario o salmodias.
22 Sin embargo, creemos que hay un sinnúmero de personas que, si se les ayudara de la manera correcta, tendrían mucho gusto en aprender a orar con la seguridad de que sus oraciones fueran aceptas al gran Creador. Como se ha mencionado, tampoco se puede determinar esto sobre la base de autoridad humana, ni puede dejarse a los sentimientos o emociones de uno. El aprender a orar no es asunto de aprender palabras. En cambio, siguiendo la línea ya emprendida, nos dirigiremos a la Palabra de Dios, la Biblia, con expectativa llena de confianza. Hemos descubierto que suministra información útil en cuanto a los pasos que son necesarios a fin de acercarse a Dios de manera acepta. En particular, descubrimos que el libro de los Hebreos da consejo práctico sobre esta cuestión. Usted recordará que en el capítulo once se registra una larga lista de hombres de fe que disfrutaron del favor y la bendición de Dios. Todos creían que Dios “viene a ser remunerador de los que le buscan encarecidamente.”—Heb. 11:6.
23 Sin embargo, Pablo muestra en esa misma carta, no solo tocante a aquellos hombres de fe, sino tocante a todos nosotros que estamos dedicados a Dios, que hay algo más que tenemos que buscar encarecidamente. En realidad, es indispensable si hemos de lograr el favor de Dios. ¿Qué es eso?
BUSCANDO ENCARECIDAMENTE LA CIUDAD DE DIOS
24 En Hebreos 13:14 Pablo recuerda a aquellos a quienes escribe que “no tenemos aquí una ciudad que continúe, sino que buscamos encarecidamente la que ha de venir.” ¿Qué es esta ciudad que tenemos que buscar encarecidamente? Primero, al referirse a Abrahán, Pablo dice que “por fe residió como forastero en la tierra de la promesa como en tierra extranjera . . . Porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, cuyo edificador y creador es Dios.” Tocante a Abrahán y su hijo Isaac y su nieto Jacob, Pablo igualmente dice que “declararon públicamente que eran extraños y residentes temporales en la tierra,” es decir, abandonaron su lugar en el antiguo sistema de cosas, en la tierra de los caldeos, y no poseían tierra en Canaán. En cambio, Pablo dice, “están haciendo esfuerzos por obtener un lugar mejor, es decir, uno que pertenece al cielo [aunque, sírvase notar, no un lugar en el cielo]. Por lo tanto Dios no se avergüenza de ellos, de ser invocado como Dios de ellos, porque les tiene lista una ciudad.” Más tarde, Pablo identifica plenamente a esta ciudad. Después de mencionar que el Israel carnal se acercó al monte Sinaí bajo el acaudillamiento de Moisés, él entonces, en contraste, dice a los cristianos verdaderos que componen el Israel espiritual: “Mas ustedes se han acercado a un monte Sion y a una ciudad del Dios vivo, a Jerusalén celestial.”—Heb. 11:9, 10, 13-16; 12:18-22.
25 Una ciudad se usa en las Escrituras como símbolo adecuado de una comunidad de personas que viven como una organización estrechamente enlazada bajo un control central. A Juan se le dio una visión de esta “santa ciudad, la Nueva Jerusalén,” y en el libro de Revelación se aclara de qué está compuesta. Juan la ve y la describe diciendo que está “preparada como novia adornada para su esposo,” y luego oye que un ángel identifica a los que en ella participan como “la novia, la esposa del Cordero,” refiriéndose a Cristo Jesús y a la clase de su novia, la verdadera iglesia, o congregación cristiana.—Rev. 21:2, 9; vea también Revelación 14:1, 4.
26 ¿Ve usted la fuerza de este cuadro de la ciudad de Dios? En el cuadro, o tipo, la ciudad de Jerusalén literal, terrestre, situada en el monte Sion, era la amada ciudad capital sobre la entera tierra del Israel carnal de la antigüedad. En realidad, solo unos cuantos israelitas podían decir que tenían ciudadanía en Jerusalén misma. Así mismo en el cumplimiento, Cristo Jesús y la iglesia verdadera con él en el cielo forman la organización capital que rige sobre todo el dominio terrestre de Dios, un arreglo que produce “nuevos cielos y una nueva tierra.” (2 Ped. 3:13) En estos días de la conclusión del viejo sistema de cosas, los cristianos verdaderamente dedicados que tienen la esperanza y ciudadanía celestiales ya han sido restaurados a una unidad estrechamente enlazada. (Fili. 3:20) En estrecha asociación con éstos hay una “grande muchedumbre” de hombres y mujeres dedicados que tienen la esperanza de vida en la Tierra como súbditos del reino de Dios. “Le están rindiendo [a Dios] servicio sagrado día y noche en su templo,” en asociación con el resto de los que componen la casa o templo espiritual de Dios. (Rev. 7:15; Efe. 2:19-22) Con el mismo espíritu como el de Abrahán, Isaac y Jacob, estos hombres y mujeres dedicados de hoy tienen que abandonar el viejo sistema de cosas. Especialmente tienen que huir de esa inicua ciudad simbólica, Babilonia la Grande, el imperio mundial de la religión falsa. En cambio, en prueba de una fe viva, tienen que buscar encarecidamente la ciudad de Dios, su arreglo semejante a ciudad, como se manifiesta claramente entre los testigos de Jehová.
27 Bueno, quizás usted pregunte, pero ¿cómo me ayudará en mis oraciones el hallar la ciudad de Dios? Esperamos con deleite considerar esta pregunta en el siguiente artículo.
[Preguntas del estudio]
1. ¿Qué es esencial para una vida de familia feliz, y cómo se manifiesta esto?
2. ¿Qué cualidades y habilidades hacen surgir el fuerte deseo que tiene el hombre de comunicarse?
3. (a) ¿Qué otro factor está envuelto en esto? (b) ¿Cómo se ve que ambos factores son importantes desde la niñez en adelante?
4. ¿Es prudente circunscribir el ejercicio de estos factores a la comunicación humana?
5. ¿Qué preguntas hace surgir el poseer cualidades excelentes?
6. ¿Cuál es la única manera en que realmente se pueden satisfacer nuestras necesidades y deseos, y cómo se ha hecho posible esto?
7. A los que buscan a Dios, ¿qué estímulo se les da?
8. Para acercarnos a Dios de manera acepta, ¿qué clase de información necesitamos?
9. (a) ¿Cómo pone de relieve la Palabra de Dios el primer requisito? (b) ¿Por qué es razonable creer en la existencia de un Creador personal, y a qué preguntas conduce esto?
10. ¿Cuál fue la base de Abrahán para tener fe, indicándose así qué requisito adicional?
11. ¿Cómo suministra información que vale la pena el registro de la creación del hombre?
12. ¿En qué resultó la desobediencia del hombre, y cómo se da énfasis así a un tercer requisito?
13. ¿De qué manera se ve que los requisitos ya tratados están estrechamente relacionados?
14. ¿Cómo dio Jehová en Edén una fuerte base para fe y esperanza?
15. ¿Para qué bendiciones y galardón abren el camino la fe y la devoción para con Jehová?
16. ¿Qué galardón especial se le dio a Abrahán debido a su fe y devoción?
17. ¿Hay evidencia de que sea general el deseo de poder invocar a Dios cuando se está en gran necesidad?
18. ¿Qué características señalan el papel que desempeña la oración en la mayoría de los servicios religiosos?
19, 20. ¿Es a menudo cierto lo mismo en cuanto a las oraciones individuales? Entonces, ¿a qué preguntas pertinentes lleva esto?
21. ¿Cómo considera a menudo la generación más joven la tradición y la costumbre, y a qué conclusión se puede llegar?
22, 23. (a) ¿Adónde podemos acudir confiadamente por guía tocante a la oración? (b) Al buscar a Dios, ¿qué pregunta se hace surgir?
24. ¿Qué referencia hace Pablo a la ciudad que tenemos que buscar encarecidamente y cómo la identifica?
25. ¿De qué es símbolo adecuado una ciudad, y de qué otra manera se identifica la ciudad de Dios?
26, 27. (a) ¿Cómo se cumple hoy el cuadro de la ciudad de Dios? (b) ¿Quiénes están estrechamente asociados con los que tienen la esperanza de la ciudadanía celestial? (c) ¿Qué pregunta esperamos con deleite contestar?
[Ilustración de la página 12]
Abrahán demostró su fe al estar dispuesto a ofrecer su hijo. “Ahora sé de veras,” dijo Jehová “que eres temeroso de Dios,” y le dio a Abrahán un galardón muy especial

Atalaya del 1 de enero de 1970, pág. 7

La religión está perdiendo su influencia
MINISTROS DESILUSIONADOS
● Una investigación de 3.000 ministros protestantes hecha por todos los Estados Unidos de Norteamérica revela que están perturbados. Casi la mitad de los clérigos en sus veinte y treinta años de edad confesaron que han pensado seriamente en abandonar el ministerio. Mucha de la desilusión entre los líderes eclesiásticos la causa la hipocresía de sus feligreses, dijo el Herald-Examiner de Los Ángeles del 24 de enero de 1968. ¿Y qué hay acerca de la actitud de los clérigos en cuanto a la Biblia? Los que hicieron la investigación llegaron a esta conclusión: “La Biblia no solo no se ha de tomar literalmente —menos del 5 por ciento de todo el grupo interrogado hacía eso— sino que hay poca guía específica en ella para problemas específicos.” En consistencia con el hecho de que ellos desacreditan la Biblia, aproximadamente el 20 por ciento de los ministros de 35 años de edad y menos no condenaba las relaciones sexuales extramaritales. Si estos ministros están desilusionados con sus feligreses, deberían examinar lo que ellos les enseñan.
LA IGLESIA “ADORMECE A SUS ADHERENTES CON ARRULLOS”
● Un despacho publicado de la Prensa Asociada en 1968 dijo que un profesor del seminario de los bautistas del sur, Findley B. Edge, dijo a una concurrencia en Louisville que “nuestra clase de iglesia no es adecuada para nuestra clase de mundo hoy día.” Después de decir que la Iglesia Bautista se ha hecho cada vez más sin propósito en lo que se refiere a las cuestiones fundamentales que afronta el hombre de hoy día, él dijo: “La iglesia declara sus frases piadosas en cuanto al evangelio revolucionista, pero en realidad simplemente adormece a sus adherentes con arrullos, aceptando el statu quo.”
AYES DETRÁS DE LOS MUROS
● “Las órdenes contemplativas de la Iglesia Católica Romana están en dificultad,” declaró Time del 9 de febrero de 1968. Según las estadísticas del Vaticano, “tan solo los trapenses y carmelitas tuvieron una baja de casi 700 miembros en los doce meses anteriores. En la mayoría de los monasterios trapenses de los Estados Unidos el número de miembros ha disminuido un 50 por ciento de lo alcanzado en máximos de la postguerra; la abadía de Piffard, N.Y., que una vez tuvo 76 monjes, solo tiene 36 hoy. En Francia, el número de monjas en los conventos ha bajado en la última década, y 47 conventos han tenido que cerrar sus puertas.”
SE ESTÁ MURIENDO LA RELIGIÓN ORTODOXA
● En ningún tiempo de la historia ha sido tan incierto el futuro de la religión en la cristiandad. Por las iglesias va barriendo una profunda revolución en el pensamiento religioso. Estas fueron las conclusiones de dos famosos sociólogos de Berkeley, California, Rodney Stark y Charles Gock. Los escritores señalaron que la agitación y el escepticismo religiosos no son nuevos, pero que la diferencia esta vez es que el desafío viene de teólogos cristianos. En cuanto a los que asisten a las iglesias, “casi la mayoría rechaza artículos de fe tradicionales como los milagros de Cristo, vida después de la muerte, la promesa de la Segunda Venida, el Parto Virginal, y una gran mayoría rechaza la existencia del Diablo.” Estos señores añaden: “Tarde o temprano las iglesias tendrán que encararse al hecho de que la ortodoxia está muerta.”
SE MUERE LA RELIGIÓN EN EE. UU.
● La cantidad de personas que creen que la religión está perdiendo su influencia en la vida estadounidense ha aumentado de 14 por ciento en 1957 a 67 por ciento en mayo de 1968, según una encuesta Gallup. Estas son las razones por pérdida de fe en la religión: Los jóvenes están perdiendo interés en la religión formal; el aumento en los crímenes, la inmoralidad y la violencia y las distracciones materialistas, y la iglesia no está desempeñando su papel correcto. El informe declaró que en 1957 solo el 7 por ciento de los católicos a quienes se entrevistó tenían estos puntos de vista, en comparación con el 61 por ciento hoy. Entre los protestantes, el por ciento aumentó de 17 en 1957 a 69 hoy. ‘La amistad con el mundo hace de la iglesia un enemigo de Dios,’ y también repugna a muchas personas.—Sant. 4:4.

Atalaya del 1 de enero de 1970, págs. 3-6

La vuelta de Cristo... ¿qué significa para usted?
¿Cuándo y cómo viene? ¿Por qué debería interesarse usted?
HOY los que afirman ser cristianos por lo general piensan poco en la vuelta de Cristo. Lo que la Biblia enseña sobre temas como el fin de este sistema de cosas y la segunda presencia de Cristo relacionada con él, que también se llama la parousía o segunda venida, no recibe mucha atención. A menudo se considera a los que verdaderamente creen en estas doctrinas bíblicas como fanáticos o extremistas. Sin embargo, el considerarlos así es un grave error, porque la verdad acerca de la vuelta de Cristo es de la mayor importancia para usted y todos los demás que vivimos en la Tierra hoy día.
Jesucristo repetidas veces dijo que volvería. (Luc. 18:8; Juan 14:2, 3) Expresó esto, no solo con declaraciones directas, sino también por medio de parábolas. (Mat. 25:1-30; Luc. 19:11-27) La esperanza de la vuelta de Cristo era fuerte y descollaba mucho en la mente de los primeros seguidores de Cristo. En realidad, según el libro de R. A. Torrey What the Bible Teaches, la vuelta de Cristo se menciona 318 veces en las Escrituras Griegas Cristianas. En particular el apóstol Pablo mencionó repetidas veces que Cristo vendría de nuevo, como en Hebreos 9:28. Allí escribió: “El Cristo fue ofrecido una vez para siempre para cargar con los pecados de muchos; y la segunda vez que aparece será aparte del pecado.”
Además de eso, una vez que entendemos los propósitos de la primera venida y la segunda venida o presencia de Jesús, vemos que la segunda venida tiene que seguir a la primera tan claramente como la noche sigue al día. Se pudiera decir que en su primera presencia compró una propiedad valiosa. En virtud de su fiel proceder y de su muerte de sacrificio, Jesús compró los derechos a vida de la familia humana, así como el derecho de encabezar el reino de Dios. En su segunda presencia toma posesión del reino de Dios y otorga a la humanidad comprada vida y las bendiciones del Reino.—Mat. 13:44-46; Juan 6:51; 1 Cor. 7:23.
EL TIEMPO DE SU VENIDA
Muchos teólogos modernos dicen que no se interesan en el tiempo de la venida de Cristo. Sin embargo, sus apóstoles sí se interesaron. Le preguntaron: “¿Qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas?” Jesús alistó varios acontecimientos, según se registra en Mateo 24, 25; Marcos 13 y Lucas 21. Entre éstos estaban: “Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá escaseces de alimento y terremotos en un lugar tras otro. . . . y por el aumento del desafuero se enfriará el amor de la mayor parte. . . . Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”—Mat. 24:7-14.
Al meditar en lo que ha acontecido durante los pasados cincuenta años más o menos, tenemos que llegar a la conclusión de que las palabras de Jesús se han cumplido de un modo asombroso en particular desde 1914. Pues también el apóstol Pablo escribió que “en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar,” debido al egoísmo, violencia e impiedad extremados que habría—2 Tim. 3:1-5.
No hay duda de que las palabras de Pablo se cumplen en nuestro día. Y acerca de estos “últimos días” el apóstol Pedro escribió: “Porque ustedes saben esto primero, que en los últimos días vendrán burlones con su burla, procediendo según sus propios deseos y diciendo: ‘¿Dónde está esa prometida presencia de él?’” Así vemos que la presencia de Cristo y los “últimos días” coinciden.—2 Ped. 3:3, 4.
Pero quizás usted pregunte: Si Cristo ha vuelto, ¿dónde está? ¿Lo ha visto alguien? ¿A quiénes ha vuelto?
¿CÓMO HA VUELTO CRISTO?
El hecho de que la gente que espera que Cristo vuelva por lo general está a la expectativa de verlo en los cielos con los ojos naturales sin duda ayuda a explicar por qué tantos hoy día no consideran seriamente la vuelta de Cristo. Sin embargo, ¿pudiera ser que Cristo haya vuelto pero que esté presente invisiblemente? Eso es exactamente lo que enseñan las Escrituras.
Jesús dijo de sí mismo: “El pan que yo daré es mi carne a favor de la vida del mundo.” (Juan 6:51) Habiendo entregado su vida carnal por la vida del mundo, no podía tomarla de nuevo. Y por eso leemos: “Pues, hasta Cristo murió una vez para siempre respecto a pecados, un justo por los injustos, para conducir a ustedes a Dios, habiendo sido muerto en la carne, pero hecho vivo en el espíritu.” Como una poderosa criatura espíritu invisible, el resucitado Jesús “mora en luz inaccesible,” y “ninguno de los hombres [lo] ha visto ni [lo] puede ver.”—1 Ped. 3:18; 1 Tim. 6:16.
Sabiendo que en breve llegaría a ser una criatura espíritu, Jesús dijo a sus apóstoles en la noche en que fue traicionado: “Un poco más y el mundo ya no me contemplará, mas ustedes me contemplarán.” (Juan 14:19) Solo sus seguidores íntimos lo vieron de entonces en adelante, tal como Pedro le dijo a Cornelio: “Dios levantó a Éste al tercer día y le concedió manifestarse, no a todo el pueblo, sino a testigos nombrados de antemano por Dios, a nosotros, que comimos y bebimos con él después que se levantó de entre los muertos.” De modo que uno no puede esperar ver con los ojos naturales a Jesús cuando éste ha vuelto.—Hech. 10:40, 41.
Pero quizás usted pregunte: ¿No vio y tocó el apóstol Tomás las heridas qué tenía Jesús en el costado y las manos, lo cual indicaría que Jesús se levantó con el mismo cuerpo con que murió? ¿Cómo puede explicarse este hecho? —Juan 20:26-28.
La Biblia muestra que a veces criaturas espíritus invisibles se han presentado con la forma de cuerpos humanos. Esto lo hicieron muchos ángeles en tiempos pasados y esto es lo que Jesús hizo al ser resucitado. A eso se debe que frecuentemente no se reconociera a Jesús después de haber sido resucitado. Eso también explica por qué pudo entrar en la habitación donde estaban reunidos sus once apóstoles, aunque la puerta estaba cerrada con llave.—Luc. 24:15-35; Juan 20:11-20; 21:1-4.
Pero quizás ahora usted pregunte: Entonces, ¿cómo hemos de entender las palabras de Revelación 1:7: “¡Miren! Viene con las nubes, y todo ojo le verá”? La Biblia habla de dos clases de vista. Así pues, en una ocasión Jesús dijo que sus opositores religiosos eran ‘guías ciegos que guiaban a ciegos y que ambos caerían en un hoyo.’ (Mat. 15:14) Es obvio que Jesús no quiso decir que estaban literal o físicamente ciegos, sino que estaban ciegos en cuanto a entender.
Por eso, al leer que todo ojo verá a Jesús uno puede estar seguro de que, ya que la Palabra de Dios no puede contradecirse, a lo que se refiere es a vista figurada. Sí, habrá un tiempo en que a toda la tierra se le hará consciente de la presencia de Cristo, cuando él comience a ejecutar a los inicuos.—2 Tes. 1:6-10.
Además, uno puede reconocer que ésta es la explicación razonable y lógica de Revelación 1:7 cuando considera la magnitud del problema que constituye el que todo ojo a la misma vez sobre toda la Tierra vea un cuerpo humano en el cielo. Considere también el hecho de que una mitad de la Tierra siempre está cubierta de tinieblas. Además, el hecho de que el lenguaje que se usa aquí es figurado también lo indica el que esto se encuentre en el libro de Revelación, que en gran parte está lleno de lenguaje figurado.—Rev. 1:1.
¿DÓNDE ESTÁ ÉL?
Entonces, ¿debería uno pensar que Jesús está invisiblemente presente en la atmósfera de la Tierra? Cuando la Biblia habla de la vuelta de Jesús, de ninguna manera se desprende de esto forzosamente que para que él esté presente tenga que abandonar su morada en los cielos.
Como poderosa persona espíritu, ‘la representación exacta del mismo ser de Dios,’ todo lo que Cristo tendría que hacer es dirigir su atención a la Tierra. (Heb. 1:3) Por ejemplo, las Escrituras frecuentemente dicen que Dios descendió a la Tierra para efectuar inspección, como cuando se estaba construyendo la torre de Babel y para notar lo que hacía la gente de Sodoma y Gomorra. También leemos que ‘visitó’ a su pueblo Israel y notó la penosa condición de éste mientras estaba en cautiverio en Egipto.—Gén. 11:5-7; 18:21; Éxo. 2:25; 3:8, 16; 4:31.
Pero, ¿cree usted que fue preciso que Jehová Dios realmente abandonara su trono celestial para efectuar la inspección o para actuar? ¡Ni pensarlo! Más bien, tomó nota, dirigió su atención a las cosas de la Tierra. Así pues, cuando leemos que “Dios visitó a los gentiles, para tomar de entre ellos un pueblo para su nombre,” (Mod) esto simplemente significa que dirigió su atención a los gentiles. Es por eso que leemos, según An American Translation: “Dios por primera vez mostró interés.” Otras traducciones usan “se interesó intensamente” (Mof); “favoreció a” (Versión Popular) o, como dice la Traducción del Nuevo Mundo: “Dios por primera vez dirigió su atención a las naciones para tomar de entre ellas un pueblo para su nombre.”—Hech. 15:14.
De modo que en este sentido se puede decir que la segunda venida o presencia de Cristo se ha efectuado aunque él realmente mora en el cielo. Ha vuelto en el sentido de que ha dirigido su atención a los asuntos de la Tierra al debido tiempo de Dios, tal como Jehová le indicó en la profecía que dice: “Siéntate a mi diestra hasta que coloque a tus enemigos como banquillo para tus pies.”—Sal. 110:1.
¿A QUIÉNES HA VENIDO?
Quizás ahora usted desee saber a quiénes o a qué dirigió Jesús su atención al volver. Dirigió su atención a las cosas terrestres, porque era de la Tierra que había partido unos diecinueve siglos antes, dejando a sus discípulos aquí abajo.
De modo que dirigió su atención a sus seguidores fieles para efectuar una obra de cosechar en la Tierra. Como Jesús mostró en su parábola del sembrador, él mismo es el sembrador, y comenzó a sembrar esta semilla en su primera presencia el primer siglo E.C. Entonces en la conclusión de este sistema de cosas efectuaría una obra de cosechar por medio de sus ángeles. (Mat. 13:36-43) Esto está en armonía con su promesa de que volvería y recibiría a sus seguidores a sí mismo.—Juan 14:2, 3.
Hay razón para creer, por paralelos bíblicos, como cuando Jesús limpió el templo tres años y medio después de ser ungido como Rey, que fue tres años y medio después de haber sido instalado Jesús como Rey, o en 1918, que Jesús en el cielo dirigió su atención y se puso a juzgar a sus seguidores fieles que componen el templo espiritual. En ese tiempo remuneró a los que dormían en la muerte con una resurrección a la gloria celestial. Como predijo el apóstol Pablo, cuando Cristo volviera entonces “los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero.”—1 Tes. 4:16; Mat. 21:12-17.
Él viene a juzgar también a los demás vivientes: “Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. Y todas las naciones serán juntadas delante de él, y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras.” (Mat. 25:31, 32) Después de eso llamará a todos los que están en las tumbas conmemorativas, a los justos y a los injustos, y los juzgará durante su reinado de mil años.—Juan 5:28, 29; Hech. 24:15; Rev. 20:1-6.
LO QUE SIGNIFICA PARA USTED
Es particularmente tocante a la obra de juicio que Cristo lleva a cabo actualmente que su vuelta está llena de significado para usted y todos los demás que vivimos en este tiempo. Como Jesús procedió a mostrar, hoy toda la humanidad está siendo juzgada por su actitud y proceder para con los hermanos de Cristo, los ungidos que siguen en las pisadas de Jesucristo, de los cuales todavía hay un “resto” en la Tierra. Éstos y sus compañeros dedicados están participando en el cumplimiento de la profecía de Jesús: “Estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”—Mat. 24:14.
Los seguidores ungidos de Jesús están sirviendo en lugar de él. (2 Cor. 5:20) Por eso él considera lo que se les hace a ellos como hecho a él. (Hech. 9:5) Entonces, a los que tratan bondadosamente a los seguidores de Cristo, que se ponen de parte de ellos, se les considera como que le están haciendo estas cosas a Jesús mismo, tal como él dijo en su parábola: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos mis hermanos, a mí me lo hicieron.”—Mat. 25:40.
Puesto que esta obra de dividir a las “ovejas” y “cabras” está efectuándose bajo la dirección de Jesucristo, la vuelta de él al dirigir su atención a los asuntos de la Tierra es de la mayor importancia y del mayor significado para todos los que estamos en la Tierra. El destino de usted, así como el de todas las personas que ahora vivimos, se determina por el proceder que uno adopta para con los seguidores de Cristo. No hay terreno neutral. Como Jesús dijo: “El que no está de parte mía, contra mí está, y el que no recoge conmigo, desparrama.”—Mat. 12:30.
El ayudarle a usted y a todos los demás que aman a Dios a emprender el derrotero que merece la aprobación de Jesucristo el Juez es uno de los propósitos principales de los testigos cristianos de Jehová y de la revista que usted está leyendo. Si usted se declara a favor de Jesucristo y se pone de parte de sus seguidores, usted también puede esperar oír las palabras benditas: “Vengan, ustedes que tienen la bendición de mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo.”—Mat. 25:34.
[Nota]
Para un repaso comprensivo de este tema vea ¡Despertad! del 8 de abril de 1969.