miércoles, 8 de junio de 2011

Atalaya del 15 de enero de 1970, págs. 51-57

Fe y determinación necesarias para agradar a Jehová
“Sin fe es imposible agradarle . . . a Dios.”—Heb. 11:6.
CUANDO se trata de fe, todos los bebés nacen iguales. Todos están sin fe. En su condición de completa falta de fe todos los bebés recién nacidos también son iguales en que todos tienen la misma capacidad mental, si son normales, para desarrollar fe más tarde en la vida. Primero tiene que plantarse la semilla de la fe, luego regarse, alimentarse y cultivarse, si se quiere que crezca y florezca. Esto explica por qué algunos adquieren fe a una edad temprana, otros más tarde en la vida, mientras que aun otros mueren de vejez tan faltos de fe como en el día que nacieron.
2 En ciertos sentidos la fe se puede asemejar a un tesoro, porque de veras es de valor precioso. Sin embargo, no es herencia que uno pueda recibir de mano de sus padres, sino que es un tesoro que uno individualmente acumula a través de su vida, y eso en proporción con el esfuerzo que uno haga para aumentarlo. Y como sucede con otros tesoros, fácilmente se puede perder o destruir si no se guarda y se protege cuidadosamente.
3 ¿Cómo, pues, definiría o describiría usted la fe? ¿Qué es esta cualidad mental, que tienen al igual la habilidad de adquirir todas las personas normales, esta sustancia que tiene que cultivarse, este tesoro que es precioso hasta no admitir comparación monetaria, esta posesión sagrada que se puede perder o destruir, esta condición espiritual del corazón que se requiere de todos los que hayan de recibir vida eterna?
4 Los diccionarios definen fe como la aceptación mental de una proposición como verdadera, basándose en la autoridad de otro, más bien que en el propio conocimiento, razonamiento o experiencia de uno. Así se puede decir que uno tiene fe en Jehová Dios, fe en su Hijo Jesucristo y fe en la Santa Palabra de Dios, la Biblia. El niño que tiene fe al principio cifra tal fe en lo que sus padres y otros le enseñan. Más tarde, el niño aprende que sus padres y maestros no siempre tienen razón, y por eso busca autoridad superior en la cual basar su fe. En realidad, para que alguien tenga una firme fe inmovible ésta tiene que estar fundada en lo que es superior a la autoridad humana.
5 El apóstol Pablo definió la fe como “la expectativa segura [griego, hipóstasis] de cosas esperadas, la demostración evidente [griego, élegkhos] de realidades aunque no se contemplan.” (Heb. 11:1) Jehová ha hecho muchas promesas de cosas que todavía están en el futuro. Uno puede esperar que tales cosas sucedan, pero tal expresión puede ser únicamente un deseo caprichoso, no verdadera fe. La fe es más que simple expectativa. Es expectativa segura, a tal grado que puede sostener, apoyar y garantizar que lo que se espera llegue a ser una realidad. Este es el significado de hipóstasis, una palabra común en antiguos documentos comerciales en papiro con referencia a garantías dadas con relación a las transacciones.
6 O, expresado de otra manera, fe es “la demostración evidente de realidades aunque no se contemplan.” En la actualidad el ojo humano no ve evidencia de condiciones paradisíacas globales aquí en la Tierra. Sin embargo, los que tienen fe en que eso será una realidad dentro de poco, tienen prueba o evidencia que se puede demostrar (élegkhos) para apoyar su creencia en ese paraíso global prometido que pronto vendrá. De modo que para ellos no es simplemente un deseo pueril, un sueño hipotético o filosófico. La prueba evidente que tienen estos individuos que poseen fe es tan poderosa que hace posible refutar lo que parece que es del modo contrario. Saca a luz y hace evidente lo que no se discierne abiertamente. Puede aguantar la presión de los antagonistas y salir bien de la prueba del interrogatorio por escépticos, porque no puede ser derribada con éxito ni se le puede probar incorrecta.
7 Comentando sobre este primer versículo del capítulo once de Hebreos, dice Marcus Dods: “Sustancialmente las palabras [hypóstasis y élegkhos] significan que la fe da a las cosas futuras, que todavía solo se esperan, toda la realidad de la existencia verdadera actual; e irresistiblemente nos convence de la realidad de las cosas invisibles y nos introduce en su presencia.”—The Expositor’s Greek Testament, tomo IV, página 352.
8 Pero “la fe no es posesión de todos,” como ampliamente lo demuestran los hechos presentados en el artículo anterior. (2 Tes. 3:2) Especialmente es cierto esto desde el año histórico de 1914. La razón principal, dice el último libro de la Biblia, estriba en que Satanás y sus demonios han sido arrojados del cielo a la proximidad de la Tierra. (Rev. 12:10-12) Sin embargo, en este “tiempo del fin” Jehová no abandona a la humanidad ante estas fuerzas satánicas sin suministrar dirección divina en cuanto al proceder correcto que se ha de seguir. Dos capítulos después, en esta serie de visiones de Revelación, Juan dice:
9 “Y vi a otro ángel que volaba en medio del cielo, y tenía buenas nuevas eternas que declarar como noticias gozosas a los que moran en la tierra, y a toda nación y tribu y lengua y pueblo, diciendo con voz fuerte: ‘Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora del juicio por él, de modo que adoren al que hizo el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de aguas.’”—Rev. 14:6, 7.
10 El libro de Revelación también nos asegura que habría una “grande muchedumbre” de todos estos grupos nacionales que respondería a esta proclamación de buenas nuevas. Ésta probaría tener fe en Dios por temerle y adorarle, aun en medio de un mundo sin fe. Leemos: “Y, ¡miren! una grande muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero . . . Y siguen clamando con voz fuerte, diciendo: ‘La salvación se la debemos a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero.’”—Rev. 7:9, 10.
11 Los hechos históricos de este siglo XX muestran que especialmente desde la proclamación de las buenas nuevas del reino de Dios desde 1919 en adelante el número de alabadores fieles de Jehová se ha multiplicado muchas veces. Este aumento fenomenal se representa gráficamente en la siguiente tabla.
1918                3.868
1928               23.988
1938               47.143
1948              230.532
1958              717.088
1968            1.155.826
12 Estas no son cifras estadísticas frías de una computadora inanimada. Al contrario, este crecimiento desde unos cuantos miles de publicadores del Reino en 1918 a un promedio mensual de más de un millón en 1968 es un drama histórico que palpita con gran emoción y acción. ¡Piense en la fe y determinación que ha desplegado cada persona de esta grande muchedumbre al separarse de este viejo mundo, dedicar su vida a Jehová, y entonces participar en publicar el mensaje del Reino a pesar de la violencia y persecución que les sobrevinieron como consecuencia!
¿DÓNDE ESTÁN LOS 200.000?
13 A pesar de estas cifras impresionantes, hay otras realidades generadoras de sobria reflexión que no deben ser pasadas por alto. El aumento de publicadores del Reino durante los pasados veinte años de servicio (de 1949 a 1968) fue de más de 925.000; de 230.532 a 1.155.826. Pero en el mismo período hubo 1.262.187 nuevos bautizados en símbolo de su dedicación a Jehová. Esta diferencia entre el número de los bautizados y el total de los que informaron con regularidad como publicadores es de 336.893. Si calculamos un generoso 1 por ciento como reemplazos cada año, basándonos en el número que informa anualmente, habría un total de más de 137.000 que durante esos veinte años terminaron fielmente su derrotero en la muerte. (Rev. 2:10) Esto entonces deja una cifra enorme de más de 199.000 de los cuales no podemos dar cuenta, casi 200.000 que afirmaron haber tenido suficiente fe en Dios como para dedicar su vida a Su servicio, pero que en alguna parte del camino perdieron su fe y desistieron de predicar.
14 Sin embargo, bombardeados como somos por una andanada mundial de propaganda inspirada por los demonios, no debe sorprendernos el que la fe de algunos sea destruida. La Escritura advierte que habría tales bajas, diciendo: “La expresión inspirada dice definitivamente que en períodos de tiempo posteriores algunos se apartarán de la fe, prestando atención a expresiones inspiradas que extravían y a enseñanzas de demonios.”—1 Tim. 4:1.
15 El que se hayan ‘apartado de la fe’ significa que las personas que tal cosa hicieron tuvieron la fe en un tiempo. Y, ¿por qué razón se apartaron? Por escuchar, por observar, por ‘prestar atención a’ expresiones inspiradas que extravían y a enseñanzas de los demonios. Estas bajas se pueden dividir en dos clases generales.
16 Primero, están los que eran comparativamente nuevos en la verdad. Es posible que éstos hayan hecho una dedicación apresurada, basada en una cantidad de conocimiento algo limitada, y entonces, por alguna de varias razones, rápidamente se hayan apartado. Como muestra la ilustración de Jesús, las aves se engulleron las semillas de la fe porque su corazón estaba demasiado duro para que éstas echaran raíces. O es posible que la fe de algunos se haya marchitado cuando los azotó la primera brisa caliente de oposición. O, quizás, espinas de inquietud y materialismo engañoso brotaron en su vida y ahogaron la poca fe que tenían.—Mat. 13:3-9, 18-23.
17 Los registros muestran que la segunda clase de bajas no la componían bebes recién nacidos, por decirlo así, sino que eran personas plenamente maduras en la verdad con un registro activo de cinco, diez o veinte y más años. Éstos también se apartaron por varias razones. Algunos fueron expulsados por maldad moral, mientras que otros se hicieron altivos, engreídos, y, uniéndose a la clase del “esclavo malo” o a la clase del “hombre de desafuero,” se rebelaron contra el Señor y su organización y se pusieron a golpear a sus hermanos.—1 Cor. 5:1, 11-13; Mat. 24:45-51; 2 Tes. 2:3, 4.
18 Prescindiendo de las causas que tuvieran para apartarse, a Jehová no le agradan los que hacen votos y entonces los rompen. No importa el que rompan sus votos en el primer año o en el vigésimo año. Es mejor, dice Jehová, no hacer votos de dedicación que hacer tales promesas solemnes y entonces resultar infieles. “Esta es la palabra que Jehová ha mandado: En caso de que un hombre haga un voto a Jehová . . . no debe violar su palabra. Conforme a todo lo que ha salido de su boca debe hacer él.” “Siempre que le hagas un voto a Dios, no titubees en pagarlo, porque no hay deleite en los estúpidos. Lo que prometes en voto, págalo. . . . No permitas que tu boca haga pecar a tu carne, tampoco digas delante del ángel que fue una equivocación. . . . Teme al Dios verdadero.” (Núm. 30:1, 2; Ecl. 5:4-7) El apóstol Pablo en Romanos 1:31, 32 hasta dice que los que voluntariosa y deliberadamente son falsos a sus promesas a Jehová merecen la muerte. ¡En verdad, no son los desertores, sino los que tienen fe y determinación para adherirse firmemente a su voto de dedicación, los que le agradan a Jehová!
CÓMO EDIFICAR FE Y DETERMINACIÓN
19 Ante todo, se necesita conocimiento. Además del conocimiento doctrinal de la salvación, que, por supuesto, es muy importante, se necesita conocimiento de los lazos y las trampas que hacen que uno quebrante la fe en Jehová y se aparte de la verdad.
20 Sepa esto, su adversario es el Diablo, y tiene una poderosa organización empeñada en destruir toda la fe en Dios. Todo el mundo yace bajo el poder del Diablo. Él es el dios de este sistema de cosas. (1 Juan 5:19; 2 Cor. 4:4; Juan 14:30; Efe. 2:2) “Su adversario, el Diablo, anda en derredor como león rugiente, procurando devorar a alguien,” dice Pedro. Ese “alguien” es alguien como usted, alguien dedicado a Jehová, alguien que está en relación con Jehová. Por eso escuche cuidadosamente lo que Pedro dice en el siguiente versículo: “Pero pónganse en contra de él [el Diablo], sólidos en la fe, sabiendo que las mismas cosas en cuanto a sufrimientos van realizándose en toda la asociación de sus hermanos en el mundo.” (1 Ped. 5:8, 9) Por lo tanto, usted no está solo en su posición contra el Diablo y sus demonios. ¡Recuerde, por cada 200.000 que quizás desistan hay un millón de sus hermanos fieles que permanecen sólidos en la fe, determinados a que nada que el Diablo y su organización mundial hagan los hará volver la espalda y correr! “Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.”—1 Juan 5:4.
21 Conozca también las tácticas de su adversario. Uno de los ardides más seductores que utilizan el Diablo y sus demonios para apartar de la fe al pueblo dedicado del Señor ha sido y es: explotar sus impulsos sexuales tentándolos a tener relaciones ilícitas. Recuerde que en una ocasión 24.000 israelitas cayeron en un solo día debido a conducta sexual incorrecta. (Núm. 25:9) Así también sucede en los tiempos modernos, la conducta relajada, la fornicación y el adulterio han hecho que muchos miles de personas se aparten de la fe. Cuán verídica es la descripción vívida que da Pedro de estas personas: “Les ha sucedido el dicho del proverbio [26:11] verdadero: ‘El perro ha vuelto a su propio vómito, y la cerda bañada a revolcarse en el fango.’”—2 Ped. 2:22.
22 Otra táctica inspirada por los demonios es el materialismo. Éste ha conducido a muchos de los 200.000 a apartarse de la fe. ¡Si solo hubieran prestado atención a esta advertencia divina que está en las Escrituras: “Teniendo, pues, sustento y con qué cubrirnos, estaremos contentos con estas cosas. Sin embargo, los que están determinados a ser ricos caen en tentación y en un lazo y en muchos deseos insensatos y dañinos, que precipitan a los hombres en destrucción y ruina. Porque el amor al dinero es raíz de toda suerte de cosas perjudiciales, y haciendo esfuerzos por realizar este amor algunos han sido descarriados de la fe y se han acribillado con muchos dolores”!—1 Tim. 6:8-10.
23 Sí, de veras, usted está en una lucha verdadera y, como dice Judas, hay que ‘luchar tenazmente por la fe.’ (Jud. 3) No crea que puede ganar en su propia fuerza, pues sus contrincantes son principalmente fuerzas sobrehumanas. Por lo tanto, “sigan adquiriendo poder en el Señor y en la potencia de su fuerza. Pónganse la armadura completa que proviene de Dios para que puedan estar firmes contra las maquinaciones del Diablo . . . Sobre todo, tomen el escudo grande de la fe, con el cual podrán apagar todos los proyectiles encendidos del inicuo.”—Efe. 6:10-16.
24 Recuerde esto también: Las malas asociaciones destruirán su fe. Primero fueron las malas asociaciones que tuvieron los 24.000 israelitas lo que los inició por el camino hacia la inmoralidad y la muerte. Asociaciones semejantes también pueden significar la muerte de usted. Y, si se asocia con la muchedumbre que dice que “Dios está muerto,” no solo la fe de usted estará pronto tan muerta como la de ellos, sino que en breve es posible que junto con ellos usted sea cortado eternamente de la vida física misma.
25 Por otra parte, las buenas asociaciones edificarán su fe. Fortalece la fe estudiar la Biblia en su hogar con los testigos fieles de Jehová. Fortalece la fe ir con regularidad a sus Salones del Reino, porque en estos lugares de reunión usted oye discursos edificadores de la fe basados en la verdad sólida de la Biblia. Esto es buena asociación. También es lo que es bíblico hacer, especialmente en este “tiempo del fin,” como Pablo aconsejó: ‘No abandonemos el reunirnos, y tanto más al contemplar ustedes que el día va acercándose.’ (Heb. 10:25) Es un modo excelentísimo que tiene de edificarse, como recomienda Judas, “sobre su santísima fe.”—Jud. 20.
26 La fe es más que simplemente una creencia. “Los demonios creen y se estremecen,” pero ciertamente no tienen fe. (Sant. 2:19) La actividad que esté en armonía con la fe se necesita para demostrar uno su fe. El andar es una forma de actividad, pero uno tiene que estar ‘andando por fe, no por vista.’ (2 Cor. 5:7) El andar simplemente por vista significaría tropezar en las tinieblas crasas con el resto de este mundo.
27 El escritor bíblico Santiago dio énfasis al hecho de que es por nuestra actividad que demostramos nuestra fe, por nuestras “obras” dice él, porque sin obras la fe es tan inútil como muerta. (Sant. 2:18-26) Si tenemos fe en el reino prometido de Jehová entonces tenemos que demostrarlo dando testimonio cabal acerca de él, predicando y enseñando las buenas nuevas de ese reino a otros. Si nos quedamos callados, Jehová hará que clamen las mismísimas piedras. (Luc. 19:40) ¡El cambiar lugar con las piedras significa que ellas romperán su silencio para llegar a ser ministros alabadores, predicadores, mientras que nosotros, por tener corazón de piedra y cabeza de piedra, con el tiempo llegaremos a estar muertos como una piedra!
¡JUNTO CON FE, TENGA DETERMINACIÓN!
28 Firme decisión de que ha de procederse de cierta manera es una definición de determinación. Determinación también significa resolución, el ser persistente contra la oposición o los esfuerzos por disuadir o desanimar a uno de su empeño. (Vea el Webster’s Third International Dictionary y el Diccionario de la lengua española.) Ciertamente ésta es una cualidad necesaria que los que agradan a Jehová tienen que tener. Las personas que carecen de determinación, que son indecisas, veleidosas, y que son llevadas de un lado a otro como nubes errantes por toda idea ampulosa que sopla en su dirección, son condenadas repetidas veces en las Escrituras. (Efe. 4:14; Sant. 1:8; 4:8) Por carecer uno de convicción y determinación se retrae en vez de avanzar ante la oposición. “Ahora bien, nosotros no somos de la clase que se retrae para destrucción, sino de la clase que tiene fe que resulta en conservar viva el alma.”—Heb. 10:39.
29 Si su fe ha de continuar fuerte e inmovible usted tiene que estar plenamente convencido de que tiene la verdad, y es preciso que esté plenamente resuelto y determinado a que, venga lo que venga, usted servirá fielmente a Jehová. Sin esa fuerte determinación usted de seguro abandonará la carrera tarde o temprano. “¿No saben ustedes que los corredores en una carrera todos corren, pero solo uno recibe el premio?” Siendo afirmativa la respuesta obvia, la conclusión a que llega el apóstol es: “Corran de tal modo que lo alcancen.”—1 Cor. 9:24-26.
30 En una carrera se requiere determinación y perseverancia para ganar. El que sale victorioso no es aquel que principia con un estallido de velocidad solo para apartarse y desistir antes de llegar a la meta. Más bien, el ganador es el que tiene determinación para perseverar en la carrera hasta el fin. Los veloces no siempre ganan la carrera, observó el rey Salomón. (Ecl. 9:11) Jesús también declaró: “El que haya perseverado hasta el fin [no el desertor] es el que será salvo.”—Mat. 24:13.
31 No podemos pasar por alto las actuales condiciones mundiales. Es preciso que reconozcamos las realidades y nos enfrentemos a ellas. Por grandes que sean los peligros y las presiones presentes, confiadamente podemos esperar que lleguen a ser aun mayores en el futuro. Nuestra fe será probada hasta el mismísimo límite antes de que este sistema diabólico moribundo finalmente dé la última boqueada. Como los cristianos del primer siglo, es posible que usted también sufra mucho y sea contristado “por diversas pruebas, a fin de que la cualidad probada de su fe, de mucho más valor que el oro que perece a pesar de ser probado por fuego, sea hallada causa de alabanza y gloria y honra al tiempo de la revelación de Jesucristo.”—1 Ped. 1:6, 7.
32 Algunos quizás hasta sean muertos por el Diablo y sus demonios. Pero no permita que esto lo atemorice, o haga que usted desista. Eso sería cobardía, hasta suicidio, pues los cobardes jamás vivirán en el reino de Dios. (Rev. 21:8) La manera sabia de proceder es avanzar con plena fe y determinación, y con completa confianza y seguridad en Jehová, aunque esto signifique una muerte violenta. Para su estímulo está escrito: “No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente . . . [Por lo tanto] pruébate fiel hasta la misma muerte, y yo te daré la corona de la vida.”—Rev. 2:10.
33 La fe, fe firme e intransigente demostrada por obras, y, con ella, la resuelta determinación de obedecer los mandamientos de Jehová, son las cosas que regocijan Su corazón. (Pro. 27:11) A su vez, este Gran Remunerador bendice abundantemente a los que tienen esta clase de fe con muchos privilegios magníficos en este “tiempo del fin.” Su copa de gozo rebosa. ¡Y qué premio glorioso les aguarda todavía, cuando el más elevado galardón, el galardón coronador de vida sin fin llegue a ser su posesión eterna! Como está escrito: “El justo vivirá a causa de la fe.”—Gál. 3:11; Rom. 1:17.
[Preguntas del estudio]
1. ¿En qué sentido nacen iguales todos los bebés normales?
2. ¿Qué semejanza tiene la fe con otros tesoros?
3, 4. (a) ¿Cómo definen fe los diccionarios? (b) ¿En qué autoridad debe basarse su fe?
5. (a) ¿Cómo define fe el apóstol Pablo? (b) Explique cómo la palabra griega hypóstasis describe adecuadamente la fe.
6. Muestre cómo también se puede definir fe con la palabra griega élegkhos.
7. ¿Cómo considera un comentarista la definición que da el apóstol de la fe?
8, 9. (a) ¿Por qué razón especial hay falta de fe en muchos en la actualidad? (b) Sin embargo, ¿qué dirección divina se da para la humanidad?
10. ¿Cómo demuestra su fe una grande muchedumbre en respuesta a esta proclamación angelical?
11, 12. En vez de estadísticas frías, ¿qué muestra el aumento de los que han demostrado fe durante los pasados cincuenta años?
13. Pero, ¿qué otras cifras son de interés especial para nosotros?
14, 15. (a) Aunque nos es molesto, ¿por qué no nos sorprende el que muchos se hayan apartado de la fe? (b) ¿Por qué se apartan estas personas?
16. Cite algunas de las razones, como se ilustran en la parábola de Jesús, por las cuales algunos han perdido su fe.
17. ¿Por qué razones abandonó su fe otra clase?
18. ¿Cómo considera Jehová a los que son infieles a sus votos?
19. ¿En qué tiene que edificarse la fe?
20. ¿Quién es nuestro mayor contrincante, y no obstante cómo podemos protegernos de él?
21. Como en la antigüedad, ¿qué ha continuado induciendo a muchos a quebrantar su fe con Jehová?
22. ¿Al prestar atención a qué consejo bíblico podrían evitar muchos otros el apartarse de la fe?
23. ¿Cómo podemos protegernos en esta lucha por la fe?
24. ¿Qué asociaciones deben evitarse, y por qué?
25. ¿Por qué es buena la asociación con los testigos de Jehová?
26, 27. (a) ¿Es la fe más que una creencia? (b) ¿Cómo demuestra uno que tiene fe en Dios y en Su reino prometido?
28. Explique lo que es determinación, y por qué es una cualidad necesaria.
29, 30. ¿Por qué es preciso que todos los que están en la carrera para el Reino tengan determinación?
31. ¿Por qué podemos esperar confiadamente que nuestra fe sea probada hasta el límite?
32. No obstante, ¿por qué jamás debemos aflojar el paso o desistir?
33. ¿Qué galardones, ahora y en el futuro, reciben los que son fieles a Jehová?
[Ilustración de la página 56]
Tal como el corredor necesita determinación y aguante para ganar, también los necesita el cristiano. De otro modo de seguro abandonará la carrera tarde o temprano

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