miércoles, 8 de junio de 2011

Atalaya del 15 de enero de 1970, págs. 62-63

Los siervos de sucursal asisten a un programa especial
¡DE TODAS partes del mundo 133 de los principales representantes de sucursal de la Sociedad Watch Tower y sus auxiliares vinieron a Nueva York a principios de junio! Tan solo el 6 de junio, más de cincuenta de ellos llegaron al Aeropuerto Internacional Kennedy. Habían venido a la central de la Sociedad en Brooklyn, Nueva York, para un programa de cuatro semanas de instrucción especial y también para hacer arreglos para hacer más extensa la predicación del reino de Dios.
De los presentes para el curso especial noventa y uno eran siervos de sucursal. El promedio de su edad era de 43,6 años. Habían sido ministros ordenados, como promedio, durante 25,8 años, sirviendo de tiempo cabal en el ministerio un promedio de 20,7 años. Los de la central de la Sociedad a menudo comentaron en cuanto a la madurez espiritual de estos representantes de sucursal, y en cuanto a su humildad y bondad ejemplares.
El 9 de junio el programa de instrucción especial comenzó cuando el presidente de la Sociedad Watch Tower, N. H. Knorr, habló sobre “Requisitos que llenan los siervos de sucursal y sus responsabilidades.” Durante las cuatro semanas se abarcó casi todo aspecto de la obra envuelto en predicar el reino de Dios en todo el mundo.
Además de instrucción en las salas de clase, los representantes de sucursal también recibieron entrenamiento práctico. Don Steele, de Corea, comentó que “las instrucciones prácticas que recibimos en grupos pequeños en los diversos departamentos” se habían apreciado mucho. Y Lamar Bingham, del Líbano, declaró: “No se desatendió el punto de vista práctico de las cosas. Ahora tenemos el punto de vista de la Sociedad enfocado mucho más claramente.”
Durante el curso el presidente de la Sociedad dio énfasis al hecho de que la Biblia es el libro básico de instrucción para los testigos de Jehová. Los comentarios que los representantes de sucursal hicieron indicaron su aprecio de este hecho.
Por ejemplo, Denton Hopkinson, de las Islas Filipinas, dijo: “Creemos que los principios de la Palabra de Dios fueron elevados en nuestra mente, quizás más que nunca antes.” Y C. F. Muller, de África del Sur, declaró: “El punto que descolló en mi mente fue la fe firme, la completa dependencia de la organización de Jehová en Jehová y en Cristo Jesús y su confianza completa en la Palabra de Jehová.”
Otro punto que recalcó fuertemente el presidente de la Sociedad fue que la obra principal de los testigos de Jehová es predicar estas “buenas nuevas del reino” y que no deben desviarse de este objetivo. (Mat. 24:14) Explicó Willi Diehl, de Suiza: “Quedé muy impresionado cuando el hermano Knorr vez tras vez hizo expresiones como ésta: ‘Nuestro propósito principal en la vida es predicar las buenas nuevas del Reino.’” Y Teodoro Darko, de Ghana, dijo: “Nuestro objetivo, el de predicar las buenas nuevas del Reino y superentender esa obra, se llamó enérgicamente a nuestra atención.”
El 4 de julio terminó el curso especial para los representantes de sucursal con una conferencia por el presidente de la Sociedad sobre “¿Qué hay en el futuro?” y algunas declaraciones de conclusión afectuosamente motivadoras. N. H. Knorr recalcó el hecho de que tenemos ante nosotros un trabajo tremendo y que es necesario edificar espiritualmente al pueblo de Jehová para efectuar ese trabajo. Fue también en ese día que diez representantes de sucursal hicieron comentarios de aprecio en cuanto al curso especial.
Fueron fervientes las expresiones. Dijo Edwin Skinner, de la India: “Hemos disfrutado juntos de maravilloso compañerismo, y hemos recibido información e instrucción sumamente valiosas.” Comentó Clyde Canty, de Nueva Zelanda: “Sentimos verdadera ansia para regresar a nuestras asignaciones, un deseo de poner por obra el consejo que hemos recibido. Nuestra habilidad para pensar ha sido estimulada a grado cabal.” Guillermo Simpkins, de México, creyó que, de todas las reuniones de sucursal celebradas a través de los años, “estas cuatro semanas fueron las más provechosas.” Y Carlos Eisenhower, de Argentina, expresó bien los sentimientos de todos los representantes de sucursal: “Estamos mucho más equipados para continuar con nuestra obra en nuestros países asignados. Nuestra determinación de volver a nuestro campo y seguir la predicación de las buenas nuevas y ayudar a nuestros hermanos a comprender y apreciar lo que hemos aprendido aquí es mayor que en cualquier otro tiempo.”
De muchas maneras fue un acontecimiento inolvidable para los que tuvieron el privilegio de asistir a estas reuniones de sucursal. Fue placentero observar la unidad de pensamiento que prevaleció en estas reuniones. En una carta dirigida al presidente de la Sociedad y a toda la familia de Betel todos los siervos de sucursal y sus auxiliares dijeron: “Gracias a usted por el magnífico privilegio que hemos tenido de venir aquí de las sucursales alrededor de la Tierra. . . . La hospitalidad genuina que nos han mostrado usted mismo y toda la familia nos ha conmovido muchísimo, de modo que nuestros corazones rebosan de gratitud.”

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